Columnas

La Ruta por Eduardo Camacho

  • Señor Loop, la esencia del rock latino, desde Panamá

    Tras partir de México, la Ruta sigue hallando en diferentes puntos de Latinoamérica, los focos que dan fuerza, evolución y enriquecimiento al rock. Llegamos al país que dio origen, a decir verdad hace no tan poco tiempo, a una de las bandas vivas más importantes de habla hispana: Señor Loop.

    Nacieron en Panamá, país que puede anotarse para sí el surgimiento del reggae en español, lo cual no es un logro menor, mucho menos tratándose de un género cuyo crecimiento es simplemente inconmensurable no sólo en ese país sino en todo el continente americano. Sin embargo, ésta no es una banda de reggae, no, aunque como a otras vertientes de la música –y dada su importancia e influencia en dicha nación, seguramente- lo adopten para hacerlo parte de su identidad.

  • Pedropiedra, la voz chilena de los ahora

    En México, el flujo de música chilena se ha hecho una constante, por decir poco. Hay varias generaciones de artistas conectando con la audiencia actual y por ya un largo periodo, de modo que en general el cariño de mis connacionales, lo tienen enteramente en sus manos. No es casual, los artistas chilenos han sabido sacar provecho de su historia y manifestarla en música directa, muy diversa, que tiene sentido y emoción, y también los genera.

    El mérito bien confirmado es encabezado, entre varios otros nombres, por éste; Pedro Subercaseux García de la Huerta, o como mejor se le conoce, Pedropiedra, músico y compositor chileno que tras alinear en una serie de bandas de diferente estilo, ha forjado una carrera individualmente, desde su fundación en México por una suerte de destino.

  • Tangowhiskyman, ensoñación sonora desde República Dominicana

    Para la tierra prometida del merengue y la bachata, este cuarteto nacido en Santo Domingo es, por decir lo menos, inusual –lo cual es claramente positivo. Extrajeron su nombre de una de las canciones de la afamada banda alemana de Krautrock, CAN, y con ello establecieron su primordial horizonte sonoro, un tanto alejado de la tradición musical de la tierra que habitan.

    Ahí comienza el interés por Tangowhiskyman (TWM), grupo conformado por Frank Antun, Ariel Ovalles, Ryan Ureña y Alberto Bustamante quienes desde el 2009 iniciaron su recorrido musical de forma independiente, y con su propuesta han sabido captar la audiencia de varios medios especializados y la audiencia melómana de dentro y fuera de su isla.

  • Burning Caravan, rock gitano latino en Colombia

    Un cuarteto de franceses en Bogotá y su relación con un hombre de Valparaíso, Francisco Martí, resultó en el surgimiento de la caravana luego de tiempo compartido en el que la música, concretamente el jazz manouche, fue el denominador común. La disolución del proyecto galo dio la facultad a su líder, Olivier Lestriez, de comenzar junto al chileno a reclutar gente para dar vida a esta nueva banda que así nació, producto de la mezcla de diferentes culturas e identidades en el mismísimo corazón de Colombia.

    Así, la Burning Caravan integró a 3 colombianos, Javier Ojeda, Tomás Pinzón -de Bogotá- y Alejandro Restrepo -de Pereira-, así como a Diana Osorio -mujer nacida en Rusia con sangre colombo-venezolana en sus venas-; y con esto construyó la identidad y filosofía que ya de por sí carga consigo la música que ejecutan, de personalidad gitana.

  • Nemi Pipali, Rock Nica de calidad mundial

    La ciudad de Managua, Nicaragua, es la cuna de este trío conformado el año del 2011 por Bruno Cortina, Michael Cortina y Evenor González, quienes con el formato más básico de una banda de rock (guitarra, bajo, batería, voz) han venido a situarse como el proyecto más atractivo de su escena nacional, con base en una simple pero contundente filosofía, que por importante que sea, es respaldada por el virtuosismo implacable detrás de su sonido.

    Esta cosmovisión que da vida a la banda se halla primero en su nombre, Nemi Pipali, conjunción de vocablos náhuatl cuyo significado esclarece y brinda la inmejorable carta de presentación de “Vivir el presente”, que luego es reforzada por sus canciones. Así entonces, este grupo de Nicas se sirve de lo único que hay –el instante que acontece- para fundar su proceso creativo y desarrollarlo hasta ver completado el ciclo en el oyente, entregando en el hasta ahora único ‘largaduración’ esa esencia, que transcurre de principio a fin.

  • El General Villamil, psicodelia rock desde el Ecuador

    La búsqueda de música en nuestra masa continental de habla hispana recién ha comenzado, y de partir Entre Desiertos, en Tijuana, seguimos la costa del pacífico hasta el paralelo central del globo, en Ecuador. La conexión entre ambos puntos, geográficamente muy distantes, es fuerte; está unida por la misma historia de dominación que dio origen a casi toda nación de América Latina, a partir de que algunos personajes lucharan por su liberación.

    Así es el caso de José de Villamil, criollo nacido en Nueva Orleans de ascendencia franco-española que llegara a tierras sudamericanas para conquistar y gobernar el Archipiélago de Galápagos, así como para participar de la lucha de Independencia contra la corona de España en Guayaquil. Fundamental para dichas tierras, este hombre ha sido fuente de inspiración para la banda que ahora nos ocupa, no sólo por su aventurero espíritu, sino por traer consigo –por anacrónico que esto se lea- muchísimo rocanrol. Esta ocasión en La Ruta: El General Villamil.

  • Entre Desiertos, cercanía musical desde el rincón más alejado de México

    La historia del rock en América Latina ha trascendido y, en estos tiempos de autogestión e infinitas posibilidades, las bandas se han multiplicado. Tanto asimilando a su modo las vertientes anglo como destacando sus propios sonidos de raíz, la música alternativa del continente aporta sangre al latido que somos, retrata la personalidad de cada rincón habitado, y pone en la mesa por igual los signos que nos distinguen y nos asemejan.
    Lo que tenemos por delante es emocionante, esta columna se encargará de explorar y compartir los nuevos nombres de la música que mejor nos configuran, así como los sonidos que más nos llaman. Bienvenidos a La Ruta.

Vertebral por Fernando Santullo

  • The Smithereens, música y ticholos

    Allá por 1988, ir al Chuy era para mí como ir a Tower Records en New York unos años mas tarde. Además de comprarte camisetas Hering, vaqueros Levi’s, ticholos y championes Rainha, las disquerías del lado brasileño ofrecían una variedad de material que resultaba inimaginable en un Uruguay en donde el monopolio de facto de Palacio de la Música era la todavía horma total de lo que estaba o no en el mercado. Una empresa, hay que recordarlo, que llegó a vender discos de vinilo y su funda por separado, como si fueran cosas distintas. Una empresa que editó London Calling de The Clash en disco con un sonido tan espantoso a casete de segunda mano, que te hacia preguntarte si no estabas, de hecho, escuchando la copia trucha que te había pasado tu primo.

  • Josh Clayton-Felt y su cardumen

    El 15 octubre de 1991 llegué a Nueva York desde México. Tenía tres números de teléfono, una casa en donde quedarme unos días y 150 dolares en el bolsillo. Pelado como un ajo, con un montón de tiempo libre en las manos, pude recorrer buena parte de Manhattan mientras buscaba trabajo para los seis meses que duraba mi visa de turista.

    Esas caminatas me permitieron identificar un par de cosas importantes. La primera, que McDonalds tenia una hamburguesa de oferta a un dólar. La segunda, donde estaba el Tower Records mas grande. Y fue justo en ese Tower donde compré mi primer discman, un Sony que sonaba increíble pero que saltaba al menor estornudo. Y en donde compré mis primeros CD. Luego aprendí a comprar mas barato a través de los clubes que aparecían anunciados en revistas como la Rolling Stone, que era mas careta, y la Spin, que era mas alternativa. O eso decían ellos.