Vidas Detrás de la Música: Garo Arakelian

En esta nueva entrevista de nuestra sección Vidas Detrás de la Música, conversamos con Garo Arakelian, quien el próximo 15 de mayo estará presentando en La Trastienda las canciones de su nuevo álbum Milonga de Quirón. Siendo uno de los referentes fundamentales del rock en nuestro país, nos cuenta sobre sus primeros años, sus comienzos, su actual proyecto y más, para conocer al artista más allá de su carrera profesional.

Por Chenal Innamorato

Foto: Difusión

«Como tantas otras familias a comienzos de los 70 la mía se rompió bajo la presión de la dictadura, pero mi madre logró que el fragmento al que pudimos aferrarnos mi hermana, ella y yo, fuera habitable física y emocionalmente». Así comienza la entrevista a Garo Arakelian, con quien conversamos en esta oportunidad. Dueño de un estilo musical único y destacado en la música uruguaya contemporánea, el artista recuerda sus primeros años de vida, «fue una infancia sencilla y linda, con perro, pelota, comida y libros. Mis mejores recuerdos viven en calles con pocos autos en las que jugábamos sin descanso todos los días, y en el fascinante derecho de propiedad infantil sobre la vereda. Sobre todas las veredas de todos los barrios, aun cuando adentro de las casas apenas se hablaba en voz alta de lo que ocurría afuera».

Agrega que «la cosmogonía barrial se completaba con la desbocada velocidad de las chatas con rulemanes, con los atardeceres sentados en la copa del Ombú de Bulevar España mirando al oeste con una bolsita de terrones de azúcar, con los caballos de recambio de carro de tiro en el baldío del predio donde décadas antes estuviera el famoso Chalet del Peruano, con los misterios del conventillo de la cuadra donde era imposible jugar al ring raje sin ser alcanzado por el brazo de la ley doméstica, y con la farmacia del dramaturgo y ceramista Eduardo Sarlos donde aprendí a jugar al ajedrez y a dibujar en un murito».

Estudió en la Escuela Brasil y siempre se las ingeniaba para no tener una caja de zapatos con gusanos de seda. «También me sacaba el aparato de ortodoncia infame que nos hacían en el Hospital Pedro Visca camino a clases, y volvía a ponérmelo solo antes de entrar a casa. Así que ya sabés entonces por qué no soy de sonrisa fácil».

Garo nos cuenta un hecho significativo acontecido en su infancia «Era la tarde previa a Noche de Reyes del 72 habíamos salido a pasear y mi madre me llevó a la disquería de 21 de Setiembre casi Ellauri, frente al Cine Casablanca, un pequeño local del Palacio de la Música atendido por muchachas con uniforme.
Yo no llegaba al mostrador pero desde afuera ya había visto algo increíble y no podía sacarle los ojos de arriba, era la tapa del Submarino Amarillo y lo quería, juro que lo quería. Mi madre vio mi entusiasmo y se lo pidió a la vendedora que increíblemente desde allá arriba y evitando que yo la viera le hacía gestos de desaprobación a mi madre. Entonces volví a casa con mi primer disco, el primero de mi vida, que no era el que yo quería»
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Muchos años después supo que la vendedora a quien nunca conoció, le sugirió a su madre que no le llevara el Submarino Amarillo como primer disco de Los Beatles, y que en cambio le llevara Por Favor Yo (Please me) que era más sencillo y le iba a permitir entender el resto de la discografía, considerando que en ese tiempo, en su casa, no había nada que no fuera folclore, canto popular o tango. «Hoy, con 40 años dedicados a la música, en la noche que muchísimos uruguayos tienen nostalgia de no sé qué poronga, estoy en casa esperando que lleguen unos amigos y tengo ese mismo disco en la mano, y se me da entonces por recordar a esa chiquilina altísima que odié y que vendía discos con un bléiser feo, y también se me da por pensar cuánto pueden llegar a valer algunas pequeñas cosas que se hacen incluso para gente que uno no conoce, cuando uno solo está haciendo bien su puto trabajo.
Gracias muchacha del Palacio»
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Comenzó a trabajar a los 13 años y de alguna manera eso marcó su adolescencia. «Nunca lo viví como un castigo o una obligación. Por el contrario, el hecho de ser el hombre de la casa era un rol que se asumía con orgullo y entereza. Cosas muy difíciles de compatibilizar con las normas morales de hoy en día, pero que en su momento no admitían ser puestas en dudas».

Durante su adolescencia en plena dictadura militar, no había para los jóvenes montevideanos de su entorno más música que la que irradiaban las emisoras de FM, en general música en inglés, destacando Radiomundo y Radio Independencia, que según cuenta, de alguna manera estaban en sintonía con los bailes de moda de la época. «La música en vivo no existió para nuestra generación hasta entrados los 80. A no ser la música tropical, que nunca fue prohibida, a diferencia del ensañamiento con el canto popular y el rock. A comienzos de los 80 pudimos ver músicos en vivo por primera vez —pero nada cercano a los mega escenarios que son cosa de todos los fines de semana hoy en día— sino en peñas, en barrios, organizados al borde de la clandestinidad. En una peña en Malvín vi a Dino por primera vez».

«A los años, Deqo Núñez tuvo un programa que fue una escuela de rock para cientos de jóvenes hambrientos de música: Meridiano Juvenil. Y ahí cambió todo. De repente tuvimos el mundo a nuestra disposición. En mi caso, en mi radiograbador Jvc Rc-20, con el que grababa la música del aire para volver a escucharla en cassette cuando quisiera. Hay que imaginarse la época. No se recrea una época comprando vinilos y con peinados. Hay que imaginar el valor del hambre por cultura. La voracidad generacional», Dice.

Milonga de Quirón es mi certificado de coraje artístico y personal. Algo de lo que mi madre se hubiera sentido orgullosa.

Al consultarle cómo se acercó a la música, Arakelian cuenta que «el interés por la música en su momento fue una respuesta a lo que nos prohibieron. En mi caso, el primer acercamiento fue con Los Beatles sin lugar a dudas, ya que sus discos sobrevivieron en las casa de familia, igual que los de Los Wawancó. Porque no eran peligrosos. El segundo acercamiento fue también con discos de casa, pero más que nada de folclore y canto popular: Osiris Rodríguez Castillos, Cafrune, Zitarrosa, Falú, entre otros».

Por otro lado, expresa que el comportamiento de las influencias es difícil de comprender, ya que las personas tienden a creer que lo que los ha influido es lo que les hubiera gustado que los influyera. «Pero no funciona así. En mi caso he intentado durante años como compositor y autor sustituir el terreno yermo de una influencia no consciente por la de músicos que admiro. Algunos ejemplos son Dino, Darnauchans, Cabrera, Dylan, Springsteen, Ruben Lena, entre otros. Y por supuesto que no dejo afuera a los colegas de generación que alentaron mi interés directa o indirectamente, por el solo hecho de ser parte de la música uruguaya de mi adolescencia: Estómagos, Buitres y Traidores».

La Trampa es un hito del rock uruguayo. Garo relata cómo fue esa etapa musical y qué significó ser parte de un proyecto tan grande. «Durante los primeros 8 años de La trampa, nuestro público apenas superaba las 50 personas. Luego, a partir del 97 con el disco Calaveras, nuestro público se fue multiplicando y consolidando hasta llegar a la masividad que certificaron 5 teatros de verano consecutivos en el 2017». Cuenta que es bueno recordar que la mayor parte de la historia de la banda fue componer, ensayar, y apenas tocar una decena de veces al año, si tenían suerte, sin estar pendiente del éxito, el fracaso, la gloria o el mérito.
«Como muchas bandas de los 90’s hicimos las cosas porque las queríamos hacer, sin tener ningún ejemplo de a dónde llegar o cuánto dar en otros colegas. Cuando se presentaron oportunidades como el Pilsen Rock, teníamos un montón de canciones que sostenían nuestro repertorio propio, y éramos una banda que sabía y amaba estar en el escenario». Agrega que en sus inicios La Trampa fue un proyecto de dimensiones similares a las de una sala de ensayo, que logró transformarse en algo que «superó nuestras expectativas y nuestros propios dominios».

El nuevo álbum de Garo titulado Milonga de Quirón fue lanzado el 20 de junio de 2025 bajo el sello Bizarro Records. Le consultamos cómo surgió la idea del disco y cuál es el concepto que lo engloba. «El proceso de creación del álbum Milonga de Quirón estuvo signado por la interrupción de la composición, el descarte de canciones, y la permanente búsqueda de un motivo sensato para un músico varón uruguayo que venía de tener una de las bandas más populares que haya visto el Uruguay, que doce años antes había debutado como solista, y que en medio de su paternidad estaba atravesando una pandemia». Manifiesta que debían juntarse las cosas personales con las colectivas, y que el disco debía reflejar «nuestras más profundas contradicciones (agua con barro y con luz) de la que no podemos desprendernos como personas ni como sociedad, así como describir el amor en los tiempos de pandemia».

La grabación del nuevo disco se produjo una década después de la salida de Un mundo sin Gloria editado en 2012 también bajo el sello Bizarro Records, álbum que marcó el comienzo de la carrera solista del artista. «El disco siempre debe reflejar mi rol histórico en el presente. Esto incluye la posibilidad de que para hacerlo uno sea cronista de tiempos pasados, o del tiempo presente. Pues es la mirada, la foto que uno elige sobre un tema, es lo que al compositor lo posiciona. De alguna manera volver doce años después tiene algo de regresar del exilio a un país que ya no es el mismo. Es verdad que tenemos derechos conquistados como nunca antes, pero también es cierto que hay un manto de presión moral, que empequeñece la valentía de los creadores, entre otras cosas por el terror a las represalias de carácter moral. Como leyes de un Evangelio Progresista».

Para Arakelian, según sus propias palabras «Milonga de Quirón es mi certificado de coraje artístico y personal. Algo de lo que mi madre se hubiera sentido orgullosa. Ocho canciones que no se comportan como ocho perros acostumbrados a ser golpeados o a dormir encadenados a la intemperie por la autoridad regente de su creador, que es con quienes puede desquitarse».

El disco siempre debe reflejar mi rol histórico en el presente. Esto incluye la posibilidad de que para hacerlo uno sea cronista de tiempos pasados, o del tiempo presente.

Milonga de Quirón es un disco construido sobre ruinas, ríos sin puentes, de agua y de metáforas, fantasmas, voluntad y amor. «El personaje de la canción Expreso, es un uruguayo que ha perdido lo que lo mantenía en la dimensión social, lo que mantenía sus vínculos: ha perdido su trabajo. ¿Lo ha perdido en tiempos de pandemia? No lo dice. Pero da a entender que el trabajo fue la primera pieza de dominó que el dedo índice del infortunio tiró, y que todo se va derrumbando a partir de ese simple movimiento. Intenta levantar cabeza, pero no es un mundo amable con los adultos mayores. Menos aún con los adultos que creen tener una oportunidad de recuperar el control sobre sus vidas, en lugar de entregarse a la ignominia. Él está convencido que recuperará su amor perdido. La pieza de dominó más valiosa de todas. El hombre es un muñeco de sueños nada más».

En cuanto a la letra de Como un río, otra de las canciones del álbum, Garo expresa que «remite a la imposibilidad de escapar al propósito del río, nuestra propia vida, que es avanzar, ir hacia el lugar donde el propósito pierde su nombre: el mar. Y en ese transcurso vital, convivir con nuestras contradicciones: agua con barro y con luz».

Al escuchar el álbum cada canción se percibe como una narración donde aparecen la nostalgia, la melancolía, las menciones al miedo, a la luz y la oscuridad, y la presencia del río y el mar. «No podría decir que es un disco conceptual, no me gusta el término que siempre suena grandilocuente, a pesar que así se refieran a anteriores discos que he compuesto, como Caída libre o Un Mundo sin Gloria. Pero Milonga de Quirón está atravesado por algunas ideas que encuentran su manera de ser llamativas en diferentes canciones: el dolor propio, imposible de eliminar y aun así convivir como un ser útil para el devenir de tu comunidad. El amor, la lucha y la aceptación en vez de la queja histérica y la victimización. Nuestras contradicciones innatas y las contraídas».

Arakelian se estará presentando en La Trastienda el próximo 15 de mayo y nos contó sobre los preparativos para el show. «Es una alegría ser uno de los músicos que encabezan la grilla en la reapertura de La Trastienda. Estoy preparando un gran show con la banda más afianzada y afinada que nunca». Lo acompañan Santiago Peralta en guitarra y coros, Irvin Carballo en la batería, Laura Gutman en teclados, guitarra, voz y coros y Seba Codoni en bajo. «Con un increíble diseño de luces por parte de Julián Soria, y varios invitados sorpresa que no van a pasar desapercibidos y que seguramente darán que hablar a partir de la fecha. Siempre es difícil tener un repertorio propio y autosuficiente, pero es lo que pueden ir a ver el 15 de mayo en la Trastienda».

El espectáculo comienza a las 21hs y las entradas se encuentran a la venta a través de Passline.

Foto: Paul Hernández