La Saga: “Nos entusiasmó la posibilidad de poder plasmar canciones nuevas”

Tras algunos años en pausa, La Saga regresa a los escenarios este jueves 17 de setiembre a las 20:00 h en Sala del Museo con un concierto denominado LA SAGA VUELVE. La banda, conformada actualmente por Nicolás Bagattini, Daniel Azzoni, Agustín Ferreira, Diego Bonomo y Tote Fernández, recorrerá en vivo canciones de sus seis discos, en un reencuentro que también abre la puerta a una nueva etapa a través de nuevas composiciones que oficiaron, además, de disparador para este regreso.

A propósito del retorno de una bandas que marcó el rock uruguayo de los años 2000, conversamos con su vocalista y principal compositor Nicolás Bagattini sobre los comienzos de La Saga, su evolución a lo largo del tiempo, el reencuentro con su repertorio y el futuro de la banda, marcado por un próximo ingreso a estudios para registrar los nuevos temas. Las entradas para el show están disponibles a través de RedTickets.

Por Liber Aicardi

Foto: Difusión

Comencemos por lo más reciente, ¿cómo se dio el regreso de La Saga?

No puedo hablarte del regreso sin hablarte del receso. En esa última etapa, 2016-2018, había un ambiente de poca motivación de muchos de nosotros; estábamos muy quemados. Nosotros somos amigos hace 40 años con Dani (Daniel Azzoni, guitarrista), hablamos de parar y paramos. En medio de eso apareció la pandemia, yo saqué un disco solista, tuve un hijo más… Y después de la pandemia, que yo dejé de tocar incluso de forma solista, me metí en mi labor de médico y de psicólogo, pasaron los años y yo —no sé los demás—, pero yo pensé que ya estaba, ¿viste? Pensé que era como una época pasada de mi juventud. Lo que no dejé de hacer nunca fue componer. En el 2023 vinieron a buscarme por los 20 años del primer disco y yo no sentía ganas de volver, entonces ahí como que se durmió un poco y nos volvimos a encontrar. Yo diría que el responsable del regreso es mucho, es Agustín Ferreira, que fue guitarrista de La Saga en la época de “El vendaval” (2010) y de “Vos” (2016). Él vino con una cosa muy pura, es un chiquilín con mucha buena intención y logró que nos juntáramos a ensayar. Nos juntamos a ensayar y empezamos a tocar de vuelta hasta que eso se transformó en llevar a un disco los temas nuevos. Te estoy hablando de inicios de 2025. Ahí nos juntamos un fin de semana entero, todo el mundo había escuchado las maquetas, que eran pedazos de temas, y fueron dos días enteros de tocar lo primero que saliera con cada tema. Hicimos una maqueta en el estudio Wannaclap, de un disco de 14 canciones que todavía está ahí, y eso generó un muy lindo ambiente. Igual pasó el tiempo y volvió a aparecer la idea de tocar. Esta vez la vimos con más ganas y nos juntamos en diciembre del año pasado. Y ahí empezó a tomar fuerza, empezamos a mover un poco las redes. Nos dimos cuenta de que había pila de gente escuchando y empezó como a desarmarse esa negación.

Por lo que me contás, el disparador fueron los temas nuevos, que es a la inversa de lo que regularmente hacen las bandas cuando se reúnen, que es: “nos juntamos, tocamos y si funciona nos juntamos a componer”….

Sí, es interesante eso. La verdad es que yo creo que lo que nos entusiasmó a todos era la posibilidad de poder plasmar canciones nuevas. Tiene una importancia sustantiva para mí, en mi vida, el hecho del poder que tienen las canciones y la obra para poder identificarte en la etapa de la vida en la que estás, lo que te está pasando, qué significan esas canciones que hiciste, en qué te ayuda haberlas publicado, no solo haberlas hecho. Vos las hacés en tu casa y eso tiene una función. Después, uno las graba y cambia. Algo más sucede en tu cabeza con eso, y te diría que la edición es el último paso para que tenga otra dimensión. Entonces, eso es muy importante y hacia ahí vamos seguro.

Cuando salió al ruedo La Saga, ya el arranque fue desde muy arriba, con un disco como “¿De dónde querés venir mañana?” que tuvo muy buena recepción. ¿Cómo recordás ese primer disco?

Divino, una época divina. Lo recuerdo con la energía adolescente, efervescente, del disco en sí mismo y de la época, porque éramos muy inconscientes de que estábamos metidos en una rosca que, para nosotros, era así: festivales, sonando en las radios, todo eso… Nosotros salimos a tocar después del 2000, pero hay una etapa previa por el 99, en que aparece Gabriel Brikman (N de R: músico y productor). Gabriel produce algunos demos y hay una etapa muy metalera de La Saga. Están los demos que nunca salieron a la luz, pero parece death metal, con melodías, con letras, pero como una impronta muy influida por el Chopper de la época. Y eso, a través de diferentes cosas que sucedieron en la banda, se va transformando en el primer disco. Ahí empezamos a buscar quién nos podía producir y lo vamos a buscar a Juan Campodónico, que sabíamos que estaba produciendo bandas. Escucha esos demos en su casa —no me voy a olvidar más—, escucha, pone Stop y dice: “Hay disco”. Lo cual para nosotros era algo muy importante. Él no podía producirnos, pero nos recomendó a Julio Berta, que fue el ingeniero de sonido de todos nuestros primeros discos, que era ya guitarrista Sordromo en ese momento y un gran talento de mezcla, y a Andrés Torrón, que fue el productor de los primeros dos discos.

El proceso de ese disco es un proceso de pura efervescencia creativa, de poco filtro, de permitirse soñar y, sobre todo, de libertad. El recuerdo es divino y después vino con la respuesta del público, con los festivales, con la profesionalización que empezamos a tener, porque empezamos a ver en nuestro entorno que estaba lleno de gente como nosotros, que estaba haciendo súper bien las cosas. Nuestras bandas e ídolos estaban más cerca. Así que fue un recuerdo muy, muy lindo.

Lo que nos entusiasmó a todos era la posibilidad de poder plasmar canciones nuevas. Tiene una importancia sustantiva para mí, en mi vida, el hecho del poder que tienen las canciones y la obra para poder identificarte en la etapa de la vida en la que estás, lo que te está pasando, qué significan esas canciones que hiciste, en qué te ayuda haberlas publicado, no solo haberlas hecho.

Llegaron a publicar seis discos y en el último, “Vos” (2015), se da otro salto en cuanto a que es un disco conceptual —algo que no era lo común, ni siquiera para la época— y también introducen elementos electrónicos en el sonido. ¿Cómo llegaron a ese punto de la evolución?

Aparece la tecla en La Saga ahí. Aparecen los sintetizadores y la tecla, que ahora en el show hay teclas. Nosotros ya estábamos ensayando y, en el medio de esta preparación, Agustín Ferreira se agarra a una enfermedad neurológica; en dos semanas quedó sin poder mover sus manos y sus piernas, hubo que internarlo. Diego (Bonomo), que estaba tocando el bajo, pasa la guitarra y se transforma la banda. En el medio de eso, pasaron 200 cosas que nos unieron mucho más y, entonces, estando en el proceso de recuperación, se recupera mucho, pero todavía no tiene la motricidad fina para la viola. Entonces va a ir a la tecla y los sintes.

Volviendo a ese disco, en esa época, aparece otro productor, Guillermo Berta, gran talento que vino a ayudar de principio a fin y, debido a eso, hay un gran cambio de sonido, pero también la banda estaba más madura y buscando otra historia desde el punto de vista de la canción.

Y lo del disco conceptual, me acuerdo de estar componiendo ese disco y la mesa del comedor tenía muchos cuadernos con letras que, al inicio, tengo el recuerdo de como que estaba todo mezclado. Todos los temas eran uno para mí y no sabía bien de qué estaba escribiendo. Siempre que pienso en esa imagen me acuerdo de Jorge Drexler diciendo que cuando tiene que componer se desarma y se vuelve a armar, y entonces ahí se empiezan a definir los temas. Había uno muy claro que era “El grito del león”, que tenía que ver con el nacimiento de mi hijo, que era un nacimiento desde la perspectiva del bebé. Y así fue tomando forma, y empiezo a darme cuenta de que hablaba de una historia de amor adolescente. También una época increíble.

Cuando se reencontraron con todo el repertorio para preparar el regreso en vivo, ¿te pasó de redescubrir alguna canción que tenías relegada o, bien, alguna que pensabas que estaba buenísima y capaz que hoy no te representa?

Por primera vez se dio una instancia de votación de los mejores 25 temas para todos. Algunas canciones, sorpresivamente, quedaron fuera y otras que ganaron más dimensión. Yo te diría que equilibró mucho la lista porque no tiende a poner la que más le gusta a uno, las que significan cosas para uno en particular. “Coincidencia” es un tema muy importante para el imaginario de la banda, digamos. Tiene que ver con una imagen muy particular que se dio en el año 2005 en Avda. del Libertador, cuando el primer gobierno del Frente Amplio —esto no tiene intención político-partidaria—, pero no sé si recordás en aquella época que te sentabas con quien te sentaras, estabas de acuerdo en que eso era lo que tenía que pasar, era unánime. Entonces, la experiencia de Avda. del Libertador en el imaginario hay una pareja con banderas bajando, coinciden las formas. Esa es muy importante.

Otra canción que a mí me gusta mucho, que es la última de “El vendaval”, se llama “Mientras quiero aterrizar”. Es una canción a guitarra acústica y voz, que tiene un registro grave y esa me encanta tocarla. Y nunca se tocó casi, no entraba en los shows. Y después vuelvo a decir que esto de las tonalidades, también la distribución de la sonoridad más madura de los instrumentistas hace que el show sea un show mucho más maduro. No está apurado, estamos disfrutando cada segundo.

Estamos entrenados, además, ahora sí estamos entrenados, ya no estoy oxidado. Entonces, eso hace que estemos tranquilos tocando.

En cuanto a grabar un disco o no con las canciones nuevas, no me queda claro lo que hay que hacer. En cierta medida, estoy muy afín con lo que hizo Buitres ahora con el nuevo disco. Me parece muy inteligente, muy adecuado, una posición política increíble. Pero qué hacer, lo va a definir lo que la felicidad nuestra diga.

Y en cuanto al plano estrictamente de ejecución, ¿les pasó de decir “cómo era que hacíamos esto”?

Sí, sucede eso y la solución que le estamos dando es: no importa tanto cómo lo hacíamos, veamos cómo lo hacemos. El show tiene una temática alrededor del tiempo. Tiene tres actos: pasado, presente y futuro. No están ordenados cronológicamente los temas, pero se utilizan recursos audiovisuales de luz, de color, para representar el tiempo pasado, el tiempo presente, el tiempo futuro.

Hace poco grabaron una session que fue la primera vez que volvían a tocar frente al público. ¿Cómo se sintieron?

Buenísimo. Lo que sucedió con la vuelta fue, yo te decía que dinamitó la negación. Entonces, cuando empezamos a mover redes, nos dimos cuenta de que había gente escuchando. Y lo que hicimos fue abrir un Excel, le pusimos “La lista del reencuentro”, con la idea de juntarnos en el estudio Wannaclap y ahí se anotaron mil personas. Ahí nos enfrentamos a ensayar de verdad, de vuelta, y una cosa muy interesante que está pasando es que los temas, como que los ajustamos en tono, en algunas formas de tocar, los ajustamos a nuestra edad. Están como mucho menos de cerveza y más de whisky sin hielo (bromea). Y eso estuvo buenísimo, hubo 70, 80 personas y se grabó todo el show. También se publicaron los videos de “Buscando espacio”, que es un tema que nos dimos cuenta de que la gente quiere mucho, y se grabó “Coincidencia”, que es un tema muy importante para nosotros.

Si tuvieras que elegir un disco por el cual la banda sea recordada, ¿cuál sería?

Es difícil… Yo tengo mis preferidos. Te puedo hablar de dos. Para mí, “El vendaval” es un disco que es muy difícil de igualar desde el punto de vista de todo lo que pasa ahí. Es decir, de la calidad compositiva, de la época en sí misma que estábamos viviendo, del sonido. Sin duda alguna, es un disco fundamental de la banda, y está bueno que sea un disco fundamental tantos años después de aquel 2003. Porque, de alguna forma, para mí también representa que no solamente fue impulso adolescente lo que sucedió. Pero es inevitable que el primer disco esté también en la mochila, digamos.

¿Qué sigue para La Saga una vez pasado el show del próximo 17 en Sala del Museo?

Seguro grabar cosas, creemos que hay muy lindas canciones. Eso es lo primero. Si grabar un disco o no, no me queda claro lo que hay que hacer. En cierta medida, estoy muy afín con lo que hizo Buitres ahora con el nuevo disco. Me parece muy inteligente, muy adecuada, una posición política increíble. Pero más que qué lo que hay que hacer, va a definir lo que la felicidad nuestra diga. Es decir, algunos están queriendo grabar un disco entero con esos temas y yo, en particular, disfruté muchísimo de poner la lupa en uno o en dos e ir hasta el video. Eso por un lado, y pienso que es relevante lo que dicen las canciones. Pienso que tiene sentido editarlas. Y después, acerca del camino hacia donde vamos, yo estoy jodiendo con esto, digo, “¿qué voy a decir cuando salude en el show?”. ¿Voy a pedir disculpas por irnos tanto tiempo? “Prometemos volver a tocar por lo menos una vez al año, como esta que acabamos de hacer, seguro. La próxima vamos a tratar de hacerla más grande. Traigan a sus familias, ya somos muchos, vamo´ arriba, nos vemos en la que viene”.

También es la primera vez que La Saga va a tener un registro de un show en vivo de calidad a varias cámaras. La banda nunca se lo pudo permitir. Entonces, eso va a suceder. Y la verdad que el gustito de hacer una cosa así, de por lo menos un show al año, seguro. Por lo menos un encuentro anual, y después vemos. No está muy hablado tampoco, la verdad.

Foto: Difusión
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