Entre la música, la actuación y los viajes que amplían sus horizontes, Eli Almic atraviesa una etapa de búsquedas y nuevas posibilidades creativas. Después de “La Llave”, un disco que marcó un punto de inflexión en su recorrido, la artista sigue explorando los cruces entre lo musical y lo escénico, mientras trabaja en un nuevo álbum que verá la luz en 2027. Además —entre otras fechas— recientemente se presentó en México en el marco del EIMIM (Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical), país en el que está comenzando a abrirse camino y donde tiene como objetivo ampliar su presencia.
El próximo 6 de noviembre, a las 20:30 h, se presentará en Sala Rondeau, con un concierto que también será una oportunidad para volver sobre las canciones de “La Llave” y transitar distintas etapas de su obra. Las entradas para el show están a la venta a través de RedTickets.
A propósito de este presente, conversamos con Eli sobre el desarrollo de su carrera, la relación con las propias heridas y las inquietudes que hoy alimentan su búsqueda artística.
Por Liber Aicardi
Foto: Yarará StudioEl año pasado, cuando conversamos a propósito de la salida de tu último disco, “La Llave”, me decías que era un disco que habías hecho “por supervivencia” y había llegado el momento de hacerte cargo de quién sos. Hoy, a más de un año y medio desde su publicación, ¿pudiste tomar distancia de lo que contás en las canciones, más allá de tener que volver a ellas cada vez que las interpretás?
Entiendo que después de “La Llave” soy mucho más dueña de mis herramientas creativas y que entiendo un poco más el vaivén de los procesos. Siempre va a haber momentos en los que una se tranca, en los que una desconfía de lo que está haciendo, en los que una piensa que tal vez lo que hago no vale. Pero eso también pasa. Lo viví con otros discos, pero con este también me llevó un poco más al límite porque me expuso de otra forma. También quise probar cómo es meter una canción adentro de un mundo escénico en el escenario, y lo hicimos con todo mi equipo el año pasado en la Sala Zavala Muniz. Fue hermoso, la gente salió súper movilizada y yo también. Entonces, hoy día confío mucho más en mis herramientas y confío que estuve mucho tiempo gestando esta Eli que hibrida el mundo del teatro con el de la música.
A mí “La Llave” me mostró otras posibilidades, y creo que efectivamente tenía que llegar un disco que pusiera a la altura de las circunstancias una puesta en escena y un universo que no sabía mucho cómo va a ser, pero que había que ponerle mucho pienso y mucho corazón para que sea, y así fue. Este disco fue la excusa perfecta para encontrar como esta “peli” y esta Eli que se busca a través de la música, pero también a través de la actuación. Y esto sigue adelante porque hoy día ya entendí que “La Llave” fue una excusa preciosa, pero que va más allá de este disco. En otras obras que sigo haciendo y que seguiría haciendo, esto va a estar plasmado, y eso me motiva muchísimo. Así que yo creo que “La Llave” me trajo nuevas formas a partir de creer más en mí y en las herramientas que tengo. Eso me motiva muchísimo de acá al futuro.
También entiendo que no hay nada que se cierre completamente, sino que, más bien, entrar en este terreno pantanoso de la historia familiar es un camino de toda la vida. Y no porque siempre vaya a escribir sobre eso, sino porque las heridas más profundas realmente debe ser muy difícil cerrarlas. Entonces, ¿por qué pensar en cerrarlas para siempre? Sino más bien, ¿cómo hago para acompañarlas y para estar ahí a la orden del día cuando surja algún miedo y yo tenga que decirle: “Che, está todo bien, estamos acá, nada es tan terrible, estamos juntas en esto”? A veces les hablo a todas mis “yoes” para poner en perspectiva el dolor, para poner el miedo arriba de la mesa, decirle que no es tan grave. Entonces, si se quiere, a raíz de este disco yo también puedo hacer un desdoblamiento de momentos de mi vida, de lugares en los que tal vez algún miedo quedó cristalizado, para decirle: “Estamos acá, está todo bien, vamos a seguir sanando ciertas zonas, ciertas sensaciones”. No sé si es la forma en la que me gusta decirlo, pero sí creo que es un disco que me hizo madurar mucho, y madurar en el sentido de que sí, la vida está re salada, está re compleja. No es tan fácil como “uy, hice un proceso y esto se terminó”, sino más bien, en mi mochilita iré cargando lo que sea que haya que cargar, y todo va a estar bien porque estoy acá presente, porque tengo ganas de estar bien y porque tengo ganas de hacer música. Entonces, es una certeza que yo antes realmente no tenía.
También habías empezado a ir a tocar a México, ¿cómo viene siendo tu experiencia en ese país?
Yo creo que salir de Uruguay hace bien, que es importante porque somos una escena muy pequeña. Y cuando salís de tu país, o confiás en lo que hacés —si no, no salís—, te obliga a pararte desde un lugar de “esta soy yo, esto es lo que vine a buscar. Quiero crecer, quiero construir”. Me pasó en Argentina y me pasa en México. Para mí es forjar un futuro en relación siempre con Uruguay. Yo estoy en Uruguay y estoy en otros lugares. Eso es lo que yo deseo: estar en movimiento para que, en un futuro cercano, porque no creo que falte mucho para eso, todo el tiempo los acontecimientos me estén llevando de un lugar a otro. Así que eso es lo que estoy construyendo. A mí, si me preguntan, yo estoy en Uruguay también. Y quiero que la gente piense que yo estoy disponible porque estoy disponible. Es cuestión de organizar la agenda para que todo suceda, porque mi público también está en Uruguay y todas las cosas lindas que me han pasado han sido por ser de Uruguay, por tocar ahí y por hacer una carrera ahí. Por supuesto que estar en un lugar mucho más grande genera una gran ilusión. Hay muchas oportunidades, muchas posibilidades y creo que también es parte del camino que elegí para crecer. No hay recetas, no hay por qué ir y venir. Estas son mis inquietudes y mi forma de ver una carrera independiente. Creo que hay que ir a buscar cosas afuera.
Salir de Uruguay hace bien. Es importante porque somos una escena muy pequeña y cuando salís de tu país, te obliga a pararte desde un lugar de ‘esta soy yo, esto es lo que vine a buscar. Quiero crecer, quiero construir.
¿Qué posibilidades creativas y profesionales encontraste allí?
En un principio yo estoy generando un nuevo material, dando mis primeros pasos acá, como para tener una perspectiva tan clara de las cosas. Pero lo que sí te puedo decir es que las veces que yo he tocado en México, que no han sido muchas, la respuesta de la gente solo me trae la certeza y la motivación de que es un lugar en el que yo tengo que estar. Yendo y viniendo, como se pueda, pero tengo que estar. Porque, bueno, hace muy poquito toqué en el EIMIM (Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical). Me anoté por convocatoria, quedé seleccionada y toqué para programadoras de festivales, managers y todo ese público, pero también para público que fue a los conciertos, a los showcases. Y vos te das cuenta cuando la gente está enfrente y está pasando algo importante, cuando hay una energía que se mueve. Me armé una banda en México y eso fue lo que pasó. La gente quedó impactada con las canciones, con la interpretación de las canciones, y yo, la verdad, me quedo súper feliz. A mí me devuelve una fuerza que yo también necesito para seguir creando, alimentando el motor creativo, que tiene muchas aristas: la parte creativa, la parte de tocar, la parte de venderte…
Creo que todavía es muy pronto como para tener un diagnóstico claro, pero lo que sí te puedo decir es que México vino para quedarse en mi vida, que yo voy a estar presente en México, que mi próximo disco tiene relación con México y también por eso estoy generando un álbum que tiende un puente para crecer. Es un disco que me tiene muy contenta y va a ver la luz en 2027. Así que no veo la hora de poder compartirlo. Toda mi energía está puesta ahí.
Después de un álbum tan personal como “La Llave”, ¿seguís profundizando en ese universo autobiográfico o aparecen otras inquietudes?
No, creo que “La Llave” fue “La Llave” y ahora es otro momento, y me encanta que así sea. Este disco realmente va por otro lado y tengo que esperarlo, que termine de salir.
El próximo 12 de noviembre se estrena “Las 7 balas”, película en la que participás. ¿Qué nos podés contar de esta experiencia?
Estuvo buenísimo ser parte de “Las 7 balas”. Ya quiero ver la película. Me encantó poder estar porque Marta, el personaje que me tocó interpretar, es muy distinto a otros personajes que he hecho en el pasado y le trae emoción a la trama. Ella es necesaria para la historia, así que vayan al cine a verla.
¿Cómo estás organizando la convivencia de los distintos proyectos en tu vida?
Ahora mismo mi desafío es esto que me preguntás: ¿cómo hacer para que se esté gestando un show en Uruguay cuando yo estoy viajando y tener todos los aspectos del show cuidados y no sentir que estoy lejos y no estoy pudiendo resolver cosas? Justamente ese es el desafío que me toca este año. Creo que con paciencia y trabajo se logra esto de intentar estar en varios lados a la vez. Para eso hay que tener un equipo que acompañe de la mejor manera, y lo tengo. Estoy muy agradecida con eso. A veces me pasa que, entre los viajes, el proceso del disco se me entrecorta un poco y me gustaría que no se interrumpa tanto el proceso, pero también aceptando que a veces pasa porque una no es una máquina. Me ha pasado, de repente, de estar dos meses en un lugar y avanzo muchísimo y, cuando voy y vengo, avanzo menos. También entiendo que son momentos y prioridades. Trato de estar con una disposición total para el disco o el proceso creativo en el que esté.
Entonces, de repente no estoy escribiendo, pero voy a ver algo, una exposición o lo que sea, y soy como una esponja que está con la antena prendida para recibir estímulos que seguramente me aporten al disco que estoy haciendo. Desde ese lugar, encuentro el consuelo de que nunca corto el proceso, siempre estoy ahí.
Tengo la certeza de que yo vine a este mundo para esto y de que no encuentro otros motivos claros por los cuales estar en este mundo más que para crear. Es lo que traigo, lo que tengo, para bien y para mal, pero lo elijo.
Este 2026 se cumplen diez años de “Hace que exista”, tu primer disco. Mirando hacia atrás, ¿qué reconocés de aquella Eli en la artista que sos hoy y qué sentís que cambió más profundamente en esta década?
Lo que no ha cambiado es mi relación con la música. Creo que eso se mantiene intacto: las ganas de hacer canciones, esa emoción que te da escribir una letra, sentir que encontraste la rima perfecta, la melodía que querías encontrar. Ese lugar está intacto y creo que es súper importante porque es lo que es un vínculo propio, personal mío con la música, con el hacer, con el crear. Eso es fundamental y está. Y hasta te digo que tal vez está más vivo que antes. Después sí, han cambiado muchas cosas porque “Hace que exista” me abrió un mundo y otros mundos se siguieron abriendo con otros discos, pero, a nivel profundo, te puedo decir que hoy tengo la certeza de que este es el camino que elegí, que voy a elegir toda mi vida, cueste lo que cueste. Tengo la certeza de que yo vine a este mundo para esto, que no encuentro otros motivos claros por los cuales estar en este mundo más que para crear. Es lo que traigo, lo que tengo, para bien y para mal, pero lo elijo. Y hoy sé que tengo las herramientas, que sé que lo que hago es valioso, sé que lo que hago conmueve a mucha gente, que hay mucho por hacer. Hoy tengo una seguridad producto de que he tropezado un montón, de que he crecido y de que han pasado los años. Ese creo que es el cambio más profundo.
¿Qué podés adelantar del show del próximo 6 de noviembre en Sala Rondeau?
Lo que más me emociona de este show en la Sala Rondeau es saber que “La Llave” y la puesta en escena que creamos para “La Llave” abrió un mundo que irá cambiando según el objetivo de cada concierto, pero ese mundo está presente, sobre todo en este concierto; más adelante tal vez no sea tan así. Voy a tocar el disco entero, que no es la presentación, porque la presentación de “La Llave” ya fue. Pero pienso y digo: “¿Cuántas veces un artista toca entero su disco?”. Pocas veces. En general lo presentás y después te quedás con algunas canciones que gustan más, que le gustan más a la gente y que te gustan más a vos. Yo creo que poner en el escenario de la Sala Rondeau “La Llave” tiene un porqué muy importante, y es que este disco para mí tiene una gran profundidad y yo lo quiero seguir compartiendo con la gente. No toda la gente fue a la Zavala Muniz, fue toda la gente que entró, porque tiene cierta cantidad de localidades. Yo tengo la ilusión de que ahora en la Rondeau quien vaya pueda escuchar ese disco. No va a existir la puesta en escena que existió en la presentación, pero va a existir otra, producto de que yo soy una actriz, rapera, que hace mucho tiempo que se busca artísticamente y viene creando hace muchos años. Es como si “La Llave” fuera la posibilidad de meter la música en un lenguaje escénico y viceversa: ¿qué de eso me quedó para lo que sigue y por qué? Entonces, va a ser un concierto con la energía muy arriba, la gente va a estar de pie, va a poder agitar como quiera, pero también es una invitación a este mundo escénico que va a seguir su curso y que va a seguir cambiando show a show, dependiendo de cuál sea mi intención en relación a eso. Quiero que ahora la gente en la Sala Rondeau disfrute de todas mis canciones, de la Eli, de todas las etapas, pero también que: “Mirá, saqué este disco, solo una vez lo toqué entero, te lo regalo, regalame vos tu presencia y compartamos lo que nos hace sentir”.
¿Cómo sigue tu carrera para los próximos meses?
Para los próximos seis meses, tengo una preciosa agenda en Uruguay. Voy a estar mucho allá. Voy a dedicarme a terminar mi disco, voy a realizar un proyecto audiovisual que me tiene súper entusiasmada, que se desprende de la puesta en escena de “La Llave”, pero que tiene un lenguaje diferente. Va a ser con mi banda y con todo mi equipo, gracias a un fondo que gané. Luego ya les contaré y les invitaré a que asistan y lo vean. Obviamente se vienen también shows internacionales, así que estoy trabajando con mi equipo para eso.
Foto: Bruno Gamboa