Diego Drexler: “En este disco sentí la necesidad de abrir el juego, de no trabajar solo”

Diego Drexler atraviesa una nueva etapa de su recorrido con “Caminar”, su cuarto disco de estudio, publicado en 2025, cuatro años después de “Eternos Misterios”, trabajo por el que recibió un Premio Graffiti. Producido junto a Agustín Ferreyra, el álbum expande sus horizontes creativos a partir de un proceso de trabajo colectivo y cuenta también con las colaboraciones de Ana Prada, Jorge Nasser y la sección de vientos de NTVG, entre otros. Además, hace un par de semanas publicó “DOS”, su reciente encuentro con la cantautora venezolana Claudia Prieto.

En la siguiente entrevista, conversamos con Diego sobre la construcción del álbum, el cambio que significó abrir el juego a otras miradas y del estudio como espacio creativo. “Caminar” tendrá su presentación oficial en vivo el próximo 12 de setiembre en Magnolio Sala, y las entradas se encuentran a la venta a través de RedTickets.

Por Liber Aicardi

Foto: Difusión

¿Cómo se dio el proceso de las canciones de “Caminar”?

Son canciones compuestas, todas en un período bastante comprimido. A diferencia del anterior, “Eternos Misterios”, que fue un disco que salió el 17 de diciembre de 2021, salió todo junto, no lo saqué con adelantos, porque sabía que se me venían algunos meses intensos para adelante, unos años intensos, ya que nacía Juana, mi tercera hija, el 27 de diciembre.

Entonces, formalmente, no sabía de cuánto tiempo disponible iba a tener. Pasó el 2022. Volvimos a tocar porque se volvió de la pandemia, el disco ganó un Graffiti, saqué un EP en vivo de ese disco. Toqué mucho, pero de componer, nada. Entonces no sabía qué iba a pasar.

Puntualmente, la Navidad del año 2024 apareció la primera canción, que es “El misterio de tus ojos”, en el piano, de tarde. Y de ahí en adelante empezaron a aparecer pila de canciones, todas las del disco. Después apareció “Trinchera emocional”, tenía “Caminar”, ese sí es el único tema que tenía de antes, pero después “Bye bye bye, amor” y “Estás perdiendo el tiempo” fueron todas compuestas en un período muy comprimido de tiempo. Entramos a grabar el disco ya por ahí, a finales de 2024. Empecé a ir al estudio Wannaclap a maquetear y la maquetación se transformó en grabación. Pasamos de un proceso al otro casi sin saberlo, y ahí empezamos a desarrollar el disco, que fue todo lo que derivó en que saliera en octubre de 2025.

El álbum tiene un ritmo particular en cuanto a cómo se suceden las canciones. ¿El orden de los temas lo vas imaginando a medida que vas componiendo o recién al final del proceso?

Eso va pasando a medida que voy desarrollando el disco y van mutando las canciones, van cambiando mucho a medida que vas evolucionando el disco. Al punto de que la canción “Caminar”, que para mí era una canción de relleno, en el proceso de la grabación y charlando con amigos, por ejemplo, con Jorge Nasser, que me dijo: “Este tema está buenísimo, este tema suena re bien, este tema me encanta, este es el tema”, me acuerdo. Y yo nunca le había prestado tanta atención; de hecho, el disco se iba a llamar “Trinchera emocional”. Finalmente se llamó “Caminar”, y es un tema que, como te dije, estaba ahí, de relleno, terminó dándole el nombre al disco y siendo el tercer corte de difusión con la salida del disco. Así que en el proceso pasan cosas extrañas con las canciones, hasta algunas quedan descartadas.

Trabajar así, en equipo, también te permite que te ayuden y te guíen en las decisiones que tenés que tomar. Muchas veces, cuando estás solo, no tenés con quién hacer el ida y vuelta.

¿Llegaste con muchas canciones, además de las que grabaste?

Sí, te voy a decir que teníamos canciones para dos discos. Se grabó mucho, fue muy intenso, muy creativo, muy fructífero el trabajo con Agustín Ferreyra en Wannaclap. Me sentí muy cómodo y fue como una vorágine de ideas que iba muy rápido. El estudio está muy bien diseñado y entonces te permite trabajar muy cómodo. Tiene todos los elementos que necesitás, están a disposición. Entonces, si querés grabar un piano, hay uno microfoneado; si querés grabar guitarras eléctricas, ya hay tres equipos microfoneados con los que podés elegir para grabar. Están todos los teclados y sintetizadores. Para mí es como entrar a un salón de juegos, ¿viste? Tenés todo a disposición y te divertís. Eso hace que te den ganas de componer.

Da la sensación de que este es un disco que, si bien lleva tu nombre y responde a tu proyecto, de algún modo es un disco de banda. Te lo menciono porque colabora el Gavilán con alguna letra, Nasser también partició y ofició de productor en “Estás perdiendo el tiempo”; los músicos también aportaron…

En eso justamente este disco fue un momento de cambio, porque en los anteriores pude meterme en mi estudio y trabajar ya como una especie de “hombre orquesta”, que me encanta —y siempre lo hice de esa manera— grabar las baterías, grabarme a mí mismo, editar todo, dejar todo casi premezclado. Y ese proceso fue el que desarrollé para “Pampero” y para “Eternos Misterios”. Pero yo acá sentía la necesidad de cambiar eso, de abrir el juego, de buscar la mirada de un tercero. Y ahí fue donde apareció la figura de Agustín, que fue el que me dijo: “Vení, vamos a grabar, vamos a maquetear a ver qué pinta”, y eso fue definiendo este sonido que tiene el disco, un sonido más de banda, sin duda. Y eso se nota claramente.

Además, está más elaborado en la producción. Hay muchos detalles, muchas riquezas auditivas, muchas capas de información musical en cada canción. Grabamos una cantidad de cosas por canción que a veces no se escuchan, pero están ahí.

Incluso en el último tema, “Los pensamientos”, hay un toque de experimentación…

En ese tema hay una referencia directa al último tema de “Revolver” (N de R: álbum de The Beatles), “Tomorrow Never Knows”, en el cual la voz de Lennon la pasan por un Leslie. Tiene ese efecto. Utilizamos el mismo efecto, pero para las baterías. Son dos baterías tocando una figura rítmica muy compleja, porque es como un jungle sumamente subdividido.
Hicimos dos tomas con el baterista y dijimos: “¿A ver cómo quedan las dos tomas puestas, una a la derecha, otra a la izquierda?”. Y quedaban bien, increíblemente, sin escucharse. Lo más normal sería que se empezaran a mezclar o a entrecruzar, y ahí metimos experimentación como locos. Nos divertimos mucho experimentando. Al final de cuentas, estamos en un proceso creativo, ¿no?

Aunque ahora cada vez hay más información en las plataformas, abrir un disco, sacar el librito y hojearlo, ir viéndolo mientras escuchás el disco, es una experiencia hermosa que está bueno que no se pierda.

¿Qué sentís que te aportó ese proceso de trabajo grupal?

Delegás cosas… mucho trabajo que yo hacía solo y que siempre me acostumbré a hacerlo solo, que también es muy mecánico, no lo hice. Y con toda la vida arriba y todas las actividades, no tengo el tiempo con el que disponía, capaz, antes de tener hijos, que me podía dedicar a grabar todo un disco y a editar todos los tracks del disco y a prepararlo para la mezcla, muchas horas de dedicación. En este momento lo que tengo es un equipo de gente que está involucrada con el proyecto, un sello que está involucrado con el proyecto.

Está muy bueno eso porque trabajamos en conjunto con un equipo para lo que es la difusión, la prensa, y estoy muy contento porque es una nueva etapa. Trabajar así en equipo también te permite que te ayuden y te guíen en las decisiones que tenés que tomar. Muchas veces, cuando estás solo, no tenés con quién hacer el ida y vuelta y vas hacia algunas direcciones que, capaz que cuando estás en un equipo, te dicen: “No, pero por acá no, vamos a hacer esta otra idea”.

¿Te cambia en algo personalmente publicar un disco en formato digital y no en físico?

Justamente, estuve trabajando ahora en el arte del disco que se va a publicar en físico para la presentación y en la reedición de los discos anteriores que estaban agotados: “Pampero” y “Eternos Misterios”. Es hermoso el físico, la verdad. Poner todas las letras, poner todo lo que quieras poner. En mi caso, puse las tablaturas, toda la información técnica de todos los intérpretes que participaron por canción, las autorías, la información técnica de la grabación, quién fue el productor artístico, en qué estudios se grabaron los instrumentos…

Aunque ahora cada vez está más en lo digital, porque vos en Spotify empezás a tener las fichas técnicas. Abrir un disco, sacar el librito y hojearlo, ir viéndolo mientras escuchás el disco, es una experiencia hermosa que está bueno que no se pierda.

Y también me pone muy feliz que estén en las plataformas digitales, porque en la época que yo empecé a sacar discos, a finales de los 90, el disco lo sacaba, pero estaba solo en Uruguay. Y para sacar el disco en Argentina, tuvimos que cruzar el charco, ir a firmar un contrato que firmamos con Popart, volver a Montevideo, y unos meses después, que cruzamos de vuelta, pasamos por el microcentro, encontramos un Musimundo, nos metimos para adentro, y allá atrás de toda una góndola de rock uruguayo, atrás de la “C” del Cuarteto de Nos, estaba Cursi con un disco. Entonces era muy difícil que te escucharan en todo el mundo.

Después empezaron a aparecer los sitios como MySpace. Y hoy es increíble saber que sacás un disco y que ese lanzamiento va a estar para todo el mundo en simultáneo. Eso también es hermoso. Entonces, se complementa: el tema es conjugar los dos universos, los dos mundos. Y estoy muy feliz de estar conjugándolo.

Mientras más viajo, más me doy cuenta de que hay un trabajo y un legado que va a cumplir 100 años en 2029. AGADU es la primera sociedad de autores musicales de América…

Te saco un poco del lanzamiento y te quiero consultar específicamente de algo que tiene que ver con tu rol de directivo de AGADU. ¿Qué tal estamos en Uruguay respecto a los países de la región en cuanto a los derechos de los autores?

No queda bien que yo lo diga, porque va a parecer como que estoy haciendo autobombo de la institución. Pero en la medida que más viajo y tengo la posibilidad de conocer las realidades de otros países, de la región y del mundo, Uruguay es un ejemplo destacado. Es un ejemplo destacado en gestión, en contratos de representación a nivel mundial, en solidez… Acá vienen a tocar los ingleses y la sociedad inglesa, y al primer país de toda la región que le da la representación sin ningún problema es a Uruguay, porque sabe que hay confiabilidad y trazabilidad.

A nivel de porcentaje de recaudación respecto a la población, estamos en primera línea mundial, como si fuera a nivel de la sociedad de Dinamarca. Es un sistema que siempre es mejorable y estamos trabajando para mejorarlo, pero que realmente funciona muy bien. Y hay países donde no funciona. Te voy a dar un ejemplo: Bolivia. En Bolivia, vos podés tener un tema que sea un hitazo, que suene en todos lados, pero no se recaudan derechos. Lo sé porque hay autores uruguayos que tienen canciones que suenan mucho en Bolivia, que fueron virales, y no recaudan derechos.

Vos acá, si sonás en la radio, ya está en el inconsciente colectivo que todo músico sabés que va a cobrar algo, lo tenés en tu mente. Eso que nosotros tenemos internalizado y sabemos que es así, no funciona así en todo el mundo. En China, recién ahora se está formando una sociedad de derechos de autor, un país de más de mil millones de habitantes, imaginate lo que es ese mercado. En India, recién se acaba de formar una entidad de gestión de derechos.

Y una respuesta a eso es que AGADU tiene la presidencia del Comité Latinoamericano y AGADU tiene mucha representatividad en organismos internacionales. Si viene a tocar acá Coldplay, que lo administra PRS, que es de Gran Bretaña, nosotros vamos a ser los autorizados a gestionar esos derechos. ¿Por qué? Porque cumplimos con los protocolos de funcionamiento. Entonces, a veces queda como autobombo y no me gusta decirlo, pero la realidad es que, mientras más viajo, más me doy cuenta de que hay un trabajo y un legado que va a cumplir 100 años en 2029. Es la primera sociedad de autores musicales de América. Hay un legado. Uruguay es un país que tuvo muchos avances a nivel social y legislativo: las reformas batllistas, el voto universal, el fin de la esclavitud, la reforma educativa vareliana, fueron todas cosas que por algo pasaron acá.

Por eso uno de los fundadores de AGADU es Matos Rodríguez, el que escribió nada más y nada menos que el tango más escuchado en el mundo. Y la primera recaudación de derechos que se hizo en AGADU fue un recital de Gardel y Razzano en el Teatro Artigas. Son cosas que cuando estudio un poco la historia me maravillo, porque digo: “¡Qué visionarios eran los tipos que estaban acá hace más de 100 años!”

¿Qué se puede adelantar de la presentación en vivo en Magnolio Sala?

Vamos a estar el sábado 12 de setiembre presentando “Caminar”. La estamos pensando con una puesta en escena potente, con buenas visuales. Va a haber invitados sorpresa. No quiero dar más detalles, porque son invitados sorpresa y la estamos preparando con muchísimo cariño.

Lo vamos a grabar, además, obviamente. Es una apuesta de presentación de un disco que para mí es importante. Un disco al que le pusimos muchísimo pienso y mucho trabajo. Además del disco, hicimos cuatro videoclips, un documental, elementos de vestuario y de arte que van a estar el día del show, y eso me pone muy feliz porque es lo que me motiva a hacer esto. Y en una sala que tiene una capacidad, una condición técnica, cualidades técnicas buenísimas. Está bárbara la sala, va a estar bueno.

Foto: Difusión
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