Bahiano: “Lo importante es siempre tener proyectos y que no te gane el sillón”

Con una historia musical que comenzó junto a Los Pericos y que desde hace más de dos décadas continúa como solista, Bahiano mantiene una intensa actividad sobre los escenarios y mientras comienza a darle forma a un nuevo proyecto discográfico, que reunirá canciones inéditas y contará con la participación de músicos invitados. Este año, además, cumple 40 años de trayectoria artística, una carrera que hoy lo encuentra disfrutando de su presente y proyectando nuevas etapas, sin dejar de lado las canciones que marcaron su camino.

Este sábado 7 de noviembre, a las 21:00 h el popular Bahiano regresará a Uruguay, por tercer año consecutivo, para presentarse en Montevideo Music Box, en un concierto que recorrerá clásicos de distintas etapas de su carrera. Las entradas están a la venta a través de RedTickets.

En la previa a una nueva visita, conversamos con él sobre sus proyectos musicales, los cambios en la forma de escuchar canciones y sus inquietudes creativas actuales y a futuro, a la vez de dejarnos un recuerdo sobre el gran Ruben Rada.

Por Liber Aicardi

Foto: Difusión

¿Cómo viene siendo esta parte del año en lo musical, entre los shows y los proyectos que tenés en marcha?

Ando tocando mucho, pero en un formato acústico. Voy con un guitarrista nomás, que es Luciano Ciganda. Me gusta esa parte artística de lo simple, directo y sencillo, así que me doy otra escucha a las canciones y la gente también tiene posibilidad de eso. Después de Montevideo, en MM Box, el 7 de noviembre, sigo por otros lugares de acá, del Gran Buenos Aires, San Justo, Quilmes. Voy a Venezuela también, voy a Perú… Fue un año de bastante trabajo también y se agradece. Estoy haciendo lo que me gusta desde hace muchos años y lo sigo disfrutando.

Con el tiempo te has convertido en un animal de escenario y de ruta, más que de estudio, ¿no?

Yo siempre esto lo tomo como que no es una línea trazada recta ni para arriba ni para abajo: esto es un electrocardiograma. Hay momentos y momentos: hay felicidad y hay tristeza, hay de todo. En la vida misma y en el laburo, ni hablar. Ya son 40 años de carrera que, entre lo que fue mi estadía en Pericos, que fueron muchos años también, 17, y mi actualidad de 22 años, es un montonazo.

Ya tengo oficio en esto y sé con qué me puedo llegar a encontrar, sé a qué cosas decirles que no, porque en toda esta carrera también aprendí a decir que no y que «no» no sea una mala palabra. Es según cómo, con la calidad que uno pueda decir el «no» y dando un argumento también del porqué no.

También sigo proyectando música, estoy armando canciones nuevas. No voy a estar presentando ninguna nueva en Montevideo; eso va a ser recién el año que viene porque todavía está en pañales el proyecto. Hay que tomar decisiones y hay que elegir bien qué es lo que quiero hacer con esas canciones. Por ahora es muy prematuro hablar de canciones ya listas como para publicar o para dar a conocer. Es preferible primero que estén bien formadas y después darlas a conocer de a poco, y ahí van a ir creciendo. Hay veces que he tenido la experiencia de presentar canciones nuevas en vivo y queda como una tibieza ahí en el ambiente… Es diferente cuando ya están en una plataforma, que las integrás con la canción, y después en el vivo cambia todo.

El año pasado, cuando hablamos con motivo de tu visita anterior, me contabas que tenías en la cabeza un proyecto de hacer un disco con otros artistas, pero de canciones nuevas. ¿En qué está ese proyecto actualmente?

Va por ese lado el proyecto, eso es lo que estoy haciendo ahora. Ya tengo algunos y otros todavía no lo sé, pero sí, va a ser un disco con invitados, con canciones nuevas. Puede que haya alguna otra canción de otro artista que interprete con mi propia forma de hacerlo, pero va a ser un disco de canciones nuevas para la gente, sobre todo para mi público, que también está esperando canciones nuevas, o no, no lo sé (sonríe). Está ese proyecto firme en camino, pero lleva su tiempo, no es algo rápido. Uno quiere hacer las cosas que son documentos que quedan y quiere hacer las cosas lo mejor posible.

Ya tengo oficio en esto y sé con qué me puedo llegar a encontrar. Sé a qué cosas decirle que no, porque también en toda esta carrera también aprendí a decir que no y que ‘no’ no sea una mala palabra.

A la hora de pensar un disco, ¿lo seguís pensando como obra, con un concepto, o ya como una colección de canciones de acuerdo a la forma en que se consume la música hoy?

Es que yo lo puedo armar como un concepto, pero después pensá que, si todos lo escucháramos a través de un disco, lo escuchás de punta a punta, no te da para levantar el brazo de la púa para cambiar de canción. Hoy por hoy, sabés que la metodología de escucha de mucha gente es escuchar un poco de todo, salteado, y ahí ya el concepto del disco se fue medio a la mierda. Estamos hace un tiempo largo en una era de compilado, en la que puede haber canciones mías, canciones de cumbia, canciones de trap… Porque pasa eso también: yo a lo mejor tengo playlists armadas de reggae con diferentes artistas de reggae, tengo playlists armadas de rock con diferentes artistas de rock, más rock de vanguardia, más íntimas, más rockeras, etc. Entonces, digo: «Hoy estoy para esto», pongo y ya escucho a un montón de artistas, canciones de diferentes propuestas dentro de los géneros.

Hoy creo que la gente consume canciones y tampoco le da mucho tiempo a que se desarrolle la canción. Lo mismo que con las imágenes o con el audio virtual. Después la gente no puede esperar el taxi porque no viene rápido, no puede esperar nada porque todo quiere todo ya, porque hasta en lo que ven quieren que todo sea ya. Son todos los cambios de los tiempos nuevos. Yo soy vieja escuela y los tiempos nuevos también tienen otras metodologías y otro tipo de herramientas que uno tiene que aprender. A mí dejame hacer una canción con estribillo, con el puente, con la parte A, parte B, la estructura que vengo haciendo hace muchos años. He hecho cosas sin estribillos y sin tanta estructura, pero los tiempos también cambian, la sonoridad también cambia y mucha gente se acostumbró también a cosas que suenan mal. Entonces: «Si suena así, será así», y ninguna persona medianamente con conocimiento de discográficas o de la industria levanta la mano para decir: «Muchachos, escuchen una cosa, están grabando algo que no está bien, ni en afinación ni en nada». Y la gente se acostumbra al sonido malo en vivo, al playback. Es el arte y cada uno con su arte hace lo que quiere. Todo eso se suma a toda la vorágine.

Después la vara la ponen a 10 centímetros del piso. Está todo así, como el mundo mismo, está todo hecho pelota. Por suerte, hay muchos artistas también buenos, a los que también les falta entender que todo esto no es de un día para el otro, el recorrido no es de un día para el otro y que te pasen las cosas tampoco es de un día para el otro, y que madures tampoco es de un día para el otro. No es «apreté un botón y soy conocido». Una canción no te va a hacer famoso. Sí, a lo mejor van a poner un poco los focos en vos, pero hay que sostenerlo.

Hace un tiempo que estudio Kabbalah, estoy tratando de darle a mi espiritualidad un escalón más alto del que venía teniendo, entonces, estoy teniendo otro tipo de entendimientos. Estoy tratando de leer entre líneas muchas cosas de la vida misma.

¿Cuáles son tus intereses a la hora de abordar las letras actualmente?

El amor y el desamor son cosas que siempre están incorporadas. Si hablamos de esos titulares, no es necesariamente que seas un romántico, son temas globales. Hay muchas cosas que pueden estar incluidas. Yo hace un tiempo que estudio Kabbalah, estoy tratando de darle a mi espiritualidad un escalón más alto del que venía teniendo, entonces estoy haciendo otro tipo de lecturas, estoy teniendo otro tipo de entendimientos, estoy tratando de leer entre líneas muchas cosas de la vida misma. Estoy teniendo otro contenido, que no quiere decir que el resto no exista más, sino que creo que va a haber un lugar también entremezclado. Lo mío nunca fue todo autobiográfico, hay mucha ficción también. También historias de otros que uno escucha y replica a su manera y cuenta la historia desde uno. Yo creo que puede llegar a haber algo así. De hecho, ya en algún momento entré en eso, en escribir algo con otro tipo de profundidad, como «Más cerca del cielo», en el disco «Pampas Reggae». Hace poco también, hace tres años, en una canción de Julian Marley, incorporé un poco más de ese contenido más profundo de lo que puede sentir uno. En una canción de él que se llama «Roll» —que al hacer la versión conmigo se llamó «Roll – Rodando»—, eso fue parte de su último disco, «Colors Of Royal», y ese disco salió ganador al Grammy americano en la categoría reggae. Entonces, puede haber un montón de cosas. También tengo la hoja en blanco o el Word en blanco (sonríe). Hay días en que estoy conforme y hay días que estoy inconforme. Entonces, puede haber de todo un poco.

Yo soy de trabajar más a presión. Los tiempos de las discográficas para empezar a grabar o para terminar un disco también me ponen en órbita, por así decirlo, entonces ahí ya me concentro más. Si no, tengo momentos de estar más concentrado que otros y con más ganas en algunos momentos que otros. Ya veré cuando esté sobre la fecha. La verdad, no estoy metido como quisiera estarlo todavía, estoy en un proceso un poco más lento.

En cuanto a lo musical, si bien siempre se te ha asociado al reggae, también abordaste otros ritmos. ¿Hay algún género o alguna veta musical que tengas pendiente?

Sí, me gustó mucho mi disco «Rey Mago de las Nubes». Es un disco donde yo soy más intérprete y con diferentes tipos de autores, desde Jaime Roos y Eduardo Mateo hasta Willie Colón. Haría un segundo «Rey Mago de las Nubes». No ahora, un poco más adelante. Elegiría un repertorio también que me guste cantar, que puede implicar cumbias colombianas, no sé, música de diferentes regiones, no pasa nada. También me gusta mucho lo acústico. Me gusta mucho una voz y una guitarra, y nada más. Me gusta mucho esa sonoridad también y tal vez quiera hacer un disco solo con una voz y una guitarra. Me acompañaría un guitarrero que también me acompañe en coros y armonías, pero lo haría así, de esa manera, para otro tipo de público, y está bueno.

Hoy por hoy siento que no tengo que hacer ningún tipo de demostración de nada. O sea, yo todo el camino grueso ya lo recorrí y hoy estoy disfrutando muchísimo más de todo el recorrido, y sí, obviamente el reggae es parte de mi ADN, pero si me preguntás también qué otras opciones hay más allá de hacer un disco de reggae, que va a ser el próximo, con 64 años. Ponele que pasen dos años más y voy a tener 66 años. Y a lo mejor sí, hago un disco acústico, o después, ya más rondando los 68, 70, hago otro «Rey Mago…». Es como que voy proyectando por facetas. Igual uno no sabe cuánto tiempo va a estar acá. Nadie. Pero uno va tirando y hay proyectos. Lo importante es que siempre haya proyectos y que no te gane el sillón.

Nunca tuve oportunidad de cantar algo con Rada y me dio mucha tristeza que él ya no esté. Lo más grosso era verlo y saber que si te acercabas a él iba a estar todo bien, que él iba a cobijar y abrazar el momento.

No quiero terminar la entrevista sin preguntarte qué significó para vos Rubén Rada, a quien perdimos hace un par de meses.

Mirá, lo primero que escuché de Rada fue el disco que tiene «Malísimo» (N. de R.: del álbum «Radeces», 1975) y después tuve algunos cruces con él en diferentes lugares. El último fue en Portezuelo, en un festival Medio y Medio. Desayunamos juntos en el hotel y charlamos un poquito; él tenía que irse para Montevideo. Después me lo crucé en otros lugares y era gustosísimo verlo. Yo no soy mucho de cholulear, me da un poquito de cosa porque no quiero que el otro piense que te acercás por algo, me da esa cosa. Pero con «el Negro», si iba para Uruguay, estaba bueno acompañarlo.

Nunca tuve oportunidad de cantar algo con él y me dio mucha tristeza que él ya no esté, porque ya verlo generaba una alegría enorme, tenía ese don. Más allá de lo cantor que era, más allá de haber estado con Marley cuando uno ni siquiera tenía noción de eso, y más allá del soul que tenía él, y el jazz que tenía él, y de lo autodidacta que era, cómo percibía la música y cómo la sentía, el respeto a sus raíces y un montón de cosas más. Lo más grosso era verlo y saber que si te acercabas a él iba a estar todo bien, que él iba a cobijar y abrazar el momento, que iba a ser una parte importante de ese encuentro. Es una pena para todos: para la música, para todo el pueblo uruguayo, para nosotros los argentinos también. Acá era una persona muy, pero muy querida.

Para cerrar, ¿cuántas veces al día te preguntan por una posible reunión de Los Pericos?

(Sonríe) Ahora, gracias a Dios, está mermando. En redes, a lo mejor, alguno escribe: «Che, un último baile»… Se sigue preguntando y lo entiendo, pero ahora está mucho menos preguntón el público. Yo creo que también hay mucha gente que entiende que mi carrera, mi camino también, ya hace 20 años que está fortalecido, que es diferente a cuando vos recién te vas de una banda. Pero igual a mí me lo venían preguntando al minuto cero de que me fui. La misma pregunta durante 21 años…

Y, aparte, lo más loco de todo era que hacías entrevistas y hablabas de cosas lindas, como estamos hablando nosotros ahora, de un montón de cosas, y el gráfico era: «Bahiano dice que no va a haber reencuentro» (risas). Entonces todo se simplificaba a un titular, y decía: «No, ¡por Dios!». Porque aparte no entendía cuál era, entre comillas, la ganancia periodística de eso, porque había otras cosas que estaban buenas para sacarle el jugo.

Yo creo que los mundos ya están separados y cada uno con su historieta. Está muy bien que sea así y lo celebro.

Foto: Difusión
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