SOCIO: “Hacer el disco también nos unió mucho como personas”

SOCIO acaba de publicar “Lo sabremos al final”, su nuevo álbum de estudio que llega siete años después del consagrado “Mini glorias”, su anterior disco de canciones inéditas, y que ya está disponible en todas las plataformas digitales.
El más reciente trabajo marca un punto de inflexión en su carrera, ya que, con él se consolida un proceso de transformación del proyecto solista a banda propiamente dicha, algo que representaba un objetivo concreto para su líder Fede Lima.
A su vez, en el aspecto musical “Lo sabremos al final” marca también un nuevo rumbo, con temas más rockeros, cercanos a un espíritu noventero, a la vez de experimentar nuevos ritmos y sonoridades. Todo esto trabajado, además, desde la parte humana, donde los tiempos pandémicos hicieron su parte.
A propósito de la reciente publicación, que ya tiene fecha de presentación oficial para el 24 de marzo de 2023 en Sala del Museo, conversamos con Fede Lima acerca del proceso compositivo, las temáticas que fueron apareciendo durante el mismo y de los nuevos desafíos que enfrenta el quinteto a la hora de sacar a la luz un nuevo disco.

Por Liber Aicardi

Foto: Difusión

¿Cómo se dio el proceso de “Lo sabremos al final”?
El proceso fue largo. Arrancamos en 2019 con la idea de empezar a componer entre todos. Nosotros ya veníamos elaborando ese pasaje solista de Socio a una banda, en los singles “Kung Fu” y “Breakdance” ya había algo de eso. Ahí como estábamos en el medio. Ya en 2019, nos empezamos a juntar en ese plan y en ese año no logramos llegar a eso, los intentos que hicimos no fructificaron mucho. En 2020, cae la pandemia y quedamos parados un montón de tiempo y, en julio o agosto más o menos, nos empezamos a juntar. No teníamos nada para hacer, básicamente. No teníamos presión de sacar nada, ni laburo algunos, entonces nos juntábamos tres veces por semana y ahí como que cuajó la idea. Los gurises empezaron a traer cosas y se entendió más el plan. También, otra cosa que pasó fue que esa cosa de estar en esa situación extraña dio a que volvimos a disfrutar de la música, nos sacamos un poco la presión del proyecto y esa seriedad que tiene el hecho de que vas creciendo y la música se transforma en un laburo, empezás a darle mucho más importancia de la que realmente es, quizás. Yo creo que ahí, cada uno volvió como a rescatar sus raíces, ahí volvimos a disfrutar del rock & roll, sobre todo del rock & roll de los ‘90s que es la base de casi todos nosotros. Ahí empezó a aflorar una cosa mucho más divertida y empezaron a salir los temas. Llegamos a un poco más de veinte canciones e hicimos un filtro. Ahí elegimos veinte y después hicimos otro filtro. Encontramos estas diez canciones que tienen algo entre sí, como un concepto parecido. Una de las ideas, al hacer ese filtro, era no volver a “Mini glorias” y, también, lo que pasó en ese momento de composición fue que había muchas charlas y la charla inevitablemente era “¿qué es lo que está pasando? ¿qué es lo que estamos viviendo?”. Había gente que no tenía laburo, se empezaron a ver un montón de cosas y las charlas eran de cosas colectivas. En ese momento me di cuenta que las letras de estas canciones tenían que partir de ahí, de esas charlas que teníamos como grupo y hablar de eso. Ahí también cambió un poco el tipo de letras que tienen las canciones de Socio, entonces ese cambio de solista a banda también se da en las letras. Salió también una cosa política que no era algo que haya estado tan marcado en Socio. Lo político en el sentido amplio de la palabra, no algo partidario. Y el nombre fue muy gracioso porque estábamos charlando y en un momento dijimos “¿cómo vamos a salir de todo esto?” y “el Checo” (bajista) dice “Y… lo sabremos al final”. Enseguida dijimos “ése es el nombre del disco”. Fue como una bendición y una cruz, porque teníamos el nombre desde el principio cuando estábamos haciendo los demos y, después, no terminabámos más. Era, mismo, “lo sabremos al final”. Para todo respondíamos con eso porque era todo complicado y difícil.

¿Pensás que es un disco con la banda ya consolidada, funcionando como tal?
Es un disco de banda, no es un disco mío. Realmente yo no lo siento como un disco mío, más de lo que yo puse, lo que traje o las letras. Después, toda la música es de todos y, realmente nos encantó el disco. Hacer el disco también nos unió mucho como personas, porque no sólo nos tuvimos que ayudar como banda sino como seres humanos. Hicimos un fondo de guita para ayudar a los compañeros que no tenían trabajo, realmente nos acercó pila y quedó como otro encare, que se nota también en los toques cuando yo presento un tema que es de otro. La gente se copa con eso, hay una linda reacción de la gente en ese sentido.

Y este disco también representa volver a lanzar un trabajo de estudio luego de siete años. ¿A qué se debió tanta distancia entre uno y otro disco?
Pasaron dos cosas, yo no soy un compositor muy prolífico tampoco, tengo momentos en que de repente empiezo a agarrar la guitarra y a tirar melodías. Y eso no pasó en el medio. También, eso se acelera cuando hay que sacar un disco y ahí empiezo a largar cosas. Y la manera de componer mía depende de lo que vivo y por lo tanto compongo en función a eso, no es que tenga ese oficio de andar componiendo canciones de cualquier cosa, porque me cuesta pila. Entonces, no tenía tanto material. Y en ese espacio de esos años estaba ya ese proceso de querer ser banda y nos llevó un montón de tiempo empezar a funcionar como banda, como te decía hoy. La pandemia ayudó y puso las cosas en su lugar. Dijimos “la música es lo que tenemos para vivir y para disfrutar” y, en el disfrute, fue que el cambio a la banda salió. Por otro lado, estuvimos ocupados durante todo este tiempo. Fijate que en 2015 salió “Mini glorias”, hacer “De cámara” llevó un tiempo porque había que hacer nuevos arreglos y todo eso. Salió en 2017, pero para llegar a poder hacerlo estuvimos un año y algo. Después salió “Kung Fu”, después salió la canción “En el pozo… siempre nos fuimos encontrando con algo para hacer y el disco se fue dilatando, más allá de que no había canciones.

En este disco también cambiaron la forma de presentar la música, lanzaron cuatro singles antes de la salida. ¿Eso fue porque a medida que tenían prontas las canciones las lanzaban o ya tenían pronto todo el material y fue más una decisión más estratégica?
Sólo con “Iluminador” pasó eso de tener la canción pronta y largarla. Ya teníamos las canciones elegidas pero teníamos que sacar algo porque hacía pila que no sacábamos nada. “Ilumunador” salió en 2020, pero ya sabiendo que iba a ser parte de este disco. También, lo que hicimos con “Iluminador” fue hacer una prueba. Teníamos la idea de cómo queríamos grabar el disco, entonces teníamos la oportunidad de hacer la prueba con este estudio, con este ingeniero, con este productor, teníamos toda la cadena armada. Hicimos la prueba, salió todo bien, entonces después, en la grabación, replicamos lo que habíamos hecho en “Iluminador”.
Y en realidad, el disco está pronto desde marzo, pero ahí empezó a funcionar el tema de los singles y nos plegamos al sistema de los singles. Fue la primera vez que empezamos a tocar temas nuevos en los conciertos sin tener el disco publicado, que eso nunca lo hacíamos. Entonces, cuando volvimos a tocar, tocamos “Autos nuevos”, por ejemplo, y fue la recepción de ese tema en La Trastienda la que lo impulsó a ser single. Nosotros íbamos a lanzar “Tinnitus” y “Autos nuevos” fue el aplauso más grande de toda la noche. Salimos de tocar y venía la gente y nos hablaba de la canción nueva “Autos nuevos”, con el nombre y todo, de una. Entonces le dimos bola a eso, sacamos “Autos nuevos” y fue un bombazo. Y, sin embargo, “Tinnitus”, que le teníamos toda la fe porque es más popera, cuando salió no pasó tanto. Ahí vimos que lo que mejor anduvo fue el rock, a pesar de que no es un momento de rock. Misterios de la vida…

Este es un disco de banda, no es un disco mío. Realmente yo no lo siento como un disco mío, más de lo que yo puse, lo que traje o de las letras. Después, toda la música es de todos y, realmente, nos encantó el disco. Hacer el disco también nos unió mucho como personas, porque no sólo nos tuvimos que ayudar como banda sino también como seres humanos.

¿Y cómo vivieron eso de tener el disco pronto y aguantarlo para lanzar los simples?
Eso era rarísimo. Fue lo que nos costó más porque terminamos el disco con tremenda ansiedad, pero ya sabíamos que el disco iba a salir a fin de año. A mí, también me ayudó ver a otros compañeros músicos. Por ejemplo el Peyote, que yo soy fanático, sabía que el disco estaba pronto y estuvieron como un año y medio sacando singles, se lo aguantaron como unos campeones. Y dije “hay que plegarse a esto”. Yo tomé ejemplo de los demás, de gente de mi generación o un poco más grande. Fue difícil teniendo el disco pronto porque se lo mostrábamos a los amigos y a todo el mundo le gustaba el disco, pero había que bancar. Fue eso más o menos: ver cómo funcionaba el mercado de nuevo porque entre 2020 y 2022 no lanzamos nada porque fue cuando hicimos el disco. También sabíamos que si sacamos el disco de una, era una cañita voladora ese día y después se sumía en la oscuridad.

Además de ese costado más social y político en las letras del que hablabas hoy, se hacen más evidentes las referencias cinéfilas. ¿No?
Eso viene de hace tiempo, ya. En un momento me di cuenta de que tenía facilidad para hacer mini guiones, como cuentitos. De hecho había más. Eso pasa, en realidad, porque me gusta un montón, es algo que me sale solo, pero que me cansó también. En un momento dije “¡Hasta acá con el tema de las películas!” y capaz que para el disco que viene es algo que ya no hay. Uno va haciendo y se va conociendo también, vas encontrando tus lugares comunes, tus lugares cómodos. A pesar de que el disco tiene evolución con alguna cosa, en eso se consolida el costado peliculero que tenemos. Siempre hubo un vínculo con el cine, yo curto mucho las bandas sonoras y, por suerte, en la historia de la banda siempre hemos metido alguna canción en alguna película. “En el pozo”, “Una medida 3” está en una película que se llama “Flacas vacas”, “Kansas” de Miss Wichita estuvo en “Alma mater”, “Gris” está por salir ahora en otra película. Siempre hubo un vínculo con eso, por suerte, porque a mí me encanta. En este disco es como re evidente porque tiene “Un zombie más”, “Lee Van Cleef”, “Iluminador”… pero cuando terminó y escuché todo dije “vamos con el cine hasta acá”. Es una intención ¿no? Pero se ve que es algo que lo tengo en el ADN.

Esa vuelta a las raíces viene por todos lados, desde el productor (Sebastián Peralta) que nos conoce de chicos e iba a entender perfecto lo que tenía que hacer porque esa música para él es natural, porque venimos de Loop Lascano, era alguien que enseguida lo iba a entender. Y Nicolás Demczylo también, porque es parte de esa generación. Entonces, era el equipo ideal porque todo era remitente a esa época, era imposible errarle.

Musicalmente, más allá de una vuelta a sonidos más rockeros, hay una buena cuota de experimentación, hay funk, hay lounge, tienen más presencia los teclados… ¿Eso responde a los aportes de toda la banda que mencionabas?
Sí. Lo de las teclas fue algo a lo que le teníamos ganas porque en “Mini glorias” las teclas quedaban como medio de fondo y fue el primer disco que grabó el tecladista con nosotros. Todavía no sabíamos bien qué hacer con esas teclas. En este caso, como cada uno le empezó a encontrar como su chiveo personal, “Gera” (N de R; Gerardo González) el tecladista, no es tan rockero como nosotros pero sí tiene toda una cosa de música ochentera. Entonces, tiene teclados de esa época. No son sonidos de computadora, son los sonidos de los teclados posta. De hecho, cuando sacamos “Iluminador” nos pasó una cosa muy linda, una de las personas que nos escribió fue Estela Magnone, que escuchó los teclados y enseguida le encantó, porque los reconocía. Seguro que te decía: “éste es tal, éste es tal y éste es tal” porque son los teclados de esa época. Entonces, hay como una cosa medio Jaime Roos en el sonido, sin querer y a su vez es re uruguaya y re ochentera, pero también queríamos poner las teclas al frente, que hicieran un aporte y eso fue una cosa en la que hicimos hincapié. Ahí también trajimos a Sebastian Peralta de nuevo como productor porque él conoce ese mundo re bien y necesitábamos a alguien que agarrara las teclas y le diera un lugar importante. Después, hay alguna cosa medio lounge en “Lee Van Cleef” y trajimos a Fede Blois para grabar todo eso. Socio tiene esa cosa de que cada tema es medio de un palo, en este caso lo que hicimos fue consolidar eso y, también hay una cosa medio de rock uruguayo, eso de ir para delante. “Despierto”, por ejemplo, tiene esa cosa más buitrera, que nosotros no tenemos. Todo el disco es como más para delante.

¿El hecho de volver a trabajar con Sebastián Peralta y Nicolás Demczylo, que es el el equipo con el que trabajaron en “Aurora”, los llevó a rescatar algo de aquél disco?
Esa vuelta a las raíces viene por todos lados, desde el productor que nos conoce de chicos e iba a entender perfecto lo que tenía que hacer porque esa música para él es natural, porque venimos de Loop Lascano, era alguien que enseguida lo iba a entender. Y Nico también porque es parte de esa generación. Entonces, era el equipo ideal porque todo era remitente a esa época, era imposible errarle.
Y una cosa que pasó, de lo que decís, es que volvimos a escuchar “Aurora” y rescatamos, por ejemplo, para tocar en vivo “Una medida 3”, que es una canción rockera que quedó colgada y sólo se tocó una vez en la presentación y nunca más. Y la empezamos a tocar ahora y la tenemos como si la hubiéramos tocado toda la vida, se incorporó ahora al show y, seguro no se va a ir nunca más. Incluso, podría haber estado en este disco esa canción y no hubiera quedado afuera.

¿La sensación de publicar un disco ahora en formato digital es la misma que sentían cuando editaban en formato físico?
Es distinto, sí. En este caso sabemos que ahora sale en digital, pero ya sabemos que va a salir en físico para el año que viene cerca de la presentación del disco, pero nos costó un montón llegar a eso. Nosotros vemos que vendemos un montón de discos en los toques, la gente tiene esa cosa con el objeto, que yo también tengo y toda nuestra generación tiene. Capaz que hay gente que no tiene dónde escuchar pero igual va y lo compra. Entonces, es diferente, es raro. Antes era la clásica ir al Palacio de la Música y lo veo. Y ahora como que la importancia se pierde un poco. Y por otro lado, tenés un montón de data específica, que hace que sepamos que a Socio lo escuchan en Uruguay, Argentina, Chile y México, por ejemplo. Y es una sorpresa también. Tenés un montón de data que bien usada te puede ayudar porque vos podés apuntar a cierto target y hacer un trabajo de redes, poner plata para que eso pase ahí y hacés que el disco funcione mejor. No te queda otra porque es una jungla, porque es la manera que tenés para hacerlo porque tenés hasta el sello peleando con un flaco en un cuarto que hace “¡pac!” y subió un disco, que si hace un buen trabajo de marketing digital le puede ir muy bien, como hay un montón de casos.
Cambiaron las reglas y nosotros nos fuimos acomodando en este tiempo lo que pudimos, y creo que tuvimos una evolución en eso, pero sí hicimos un cambio grande manteniendo algunas cosas como lograr que el disco saliera también en físico. Entonces el año que viene vamos a poder tenerlo.

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