En 1995 irrumpe en la escena local Snake, banda influenciada en sus inicios por los sonidos alternativos que llegaban en aquél entonces desde el norte del continente, pero que al mismo tiempo formaba parte de una nueva camada que buscaba su lugar dentro del rock de nuestro país. A lo largo de 30 años ha desarrollado una identidad propia, marcada por grandes actuaciones en vivo que sustentan una carrera que se ha mantenido en el tiempo, incluso atravesando importantes cambios en su integración.
Hoy, Snake cuenta con siete álbumes editados -entre trabajos de estudio y en vivo- y varios temas que se han instalado en el cancionero rockero, tales como “Ataque de Pánico”, “Suicida”, “Equis”, “Magnéticos” o la fundacional “Dos Pasajes Paramarte”, por mencionar algunos. Además, 2025 los encuentra trabajando en nuevas canciones que verán la luz en el correr del año.
El próximo viernes 28 de marzo, a las 21:00 en Live Era (Uruguay 960), la serpiente comienza a celebrar sus primeras tres décadas de trayectoria con un show que promete un repaso por toda su carrera y las entradas se encuentran a la venta a través de RedTickets. A propósito de la fecha que da inicio a un año intenso para el, ahora, quinteto conversamos con su bajista Mikael Boudakian y repasamos el camino recorrido hasta hoy, además de hablar sobre la actualidad del grupo.
Por Liber Aicardi
¿Cómo recordás los inicios de la banda, allá por 1995?
En realidad, habíamos arrancado antes, incluso. Porque con Alejandro (N de R: Alejandro Moumdjian, ex guitarrista de Snake) y Lalo (N de R: Lalo Keroglian, ex baterista de Snake), ya veníamos tocando hasta cinco o seis años antes, éramos muy chicos. Nuestro primer show lo tuvimos a los 15 en un lugar que se llamaba Dedos, ése fue nuestro primer show comercial, digamos; anteriormente tocamos en otro tipo de eventos. En el ’95 entra Marcelo y ese mismo año es cuando empezamos a componer canciones, por eso es que pusimos esa fecha como inicio.
Ya es conocida la historia de que estábamos en un toque, todavía éramos un trío, y como no había escenario, con el agite, se nos caía el micrófono a cada rato y un pelado que estaba adelante de todo lo levantaba. Entonces, en el último tema, que era un tema de Nirvana, nos pidió para cantarlo y le dijimos que sí, nos gustó y ya quedó como vocalista.
Nosotros en el ’95 ya empezamos a hacer algunas canciones y creo que ese mismo año ya fuimos a grabarlas. El primer demo lo grabamos en Buenos Aires en un estudio divino, imaginate, viajamos toda la madrugada en el (barco) Eladia Isabel, íbamos a ir a Buenos Aires, que era un sueño poder ir y grabar un demo allá, estuvo buenísimo. En setiembre, por ahí, fuimos a grabar a Buenos Aires, ya habíamos hecho una canción nuestra que era “Dos Pasajes Paramarte”, y grabamos un cover de “About a Girl” de Nirvana, que Marcelo lo cantaba igual. Realmente, cuando llevábamos el demo a los boliches para tocar, que el primer lugar donde tocamos con la formación con Marcelo fue en el Café Marrakesh, a la gente le costaba creer que era un demo nuestro; se pensaban que era una grabación de Nirvana porque Marcelo la cantaba con el mismo timbre ¡la cantaba igual!. Después, tocamos en un lugar que se llamaba Aquínomás, que estaba por la Rambla y 21 de setiembre. Ahí empezamos a tocar, como todas las bandas del momento; estaba el Peyote Asesino, tocaba Plátano Macho, La Abuela Coca, Buitres, si no me equivoco. Era un lugar emblemático donde siempre había algo, ibas un viernes o un sábado y siempre había una banda que estaba buena. Esos fueron los inicios.

Foto: Archivo Snake
“Dos Pasajes Paramarte” empezó a sonar bastante rápido en la radio, principalmente en X FM…
La realidad, igualmente es que fue la X y, principalmente el “Varo” Coll (N de R: Álvaro Coll, ex locutor de X FM), esto hay que decirlo, que nos dieron una mano, como a la mayoría de las bandas que están tocando de esa época al día de hoy. En el programa “Rock de Acá” pasaba nuestros demos, siempre nos recibió con buena disposición, un crack, la verdad. El “Varo” fue la primera persona que nos apoyó en la radio y en los medios. Después hicimos un par de cosas grandes, el (festival) Rock & R.O.U. que fue un evento que se suspendió y se pasó un par de meses después en el Teatro Verano y también tocamos en el Rock de Acá, creo que fue en la segunda edición, que también la organizaba el “Varo” con la X. La verdad es que ésas fueron dos oportunidades súper importantes que tuvimos en tocar en lugares donde había mucha gente como el Teatro Verano. Fue un sueño y ahí fue cuando perfilamos más a estar tocando más canciones nuestras. No teníamos un disco pero la mayoría del show eran todos temas nuestros.
En el año 2000 lanzaron su primer disco “Dos Pasajes Paramarte” que, además, tenía otros temas que ya son clásicos de Snake como “Suicida”, “Equis” y “Cotton Brain”. Fue una época de renovación en cuanto a nuevas bandas uruguayas, también. ¿Cómo fue ese proceso?
Nosotros habíamos tocado con el Peyote Asesino un par de veces porque nos gustaba mucho y sentíamos que teníamos un público en común. Me acuerdo que tocamos en una fecha en La Paloma y, después, tocamos en (la discoteca) Milenio, que fue el 24 de abril del ’99. Me acuerdo clarito porque fue la última fecha que tocó el Peyote hasta su regreso.
Después de eso, Juan Campodónico estaba empezando a producir discos, había producido junto con Carlos Casacuberta un disco de Jorge Drexler, Juan había producido el primer disco de No Te Va Gustar y el primer disco de Sordromo. Nosotros lo contactamos porque nos encantaba la producción que había hecho. Fue una muy buena experiencia porque nos cambió la cabeza. La verdad que a nosotros nos sirvió un montón, y los aportes que le dio Luciano Supervielle, también. Obviamente no descubro nada, si hablo sobre el talento de Luciano, es de los músicos más talentosos con los que haya compartido. Le metió un toque bárbaro, a “Suicida”, con los pianos, las teclas y los scratches. Al punto que la última canción del disco se llama LS Piano por él.
Cuando terminamos el “Dos Pasajes Paramarte», salí personalmente a recorrer las radios en diciembre de 2000, con el corte de difusión debajo del brazo, se trataba de un CD con dos canciones («Equis» y «Suicida»), la tapa del disco y mi número de teléfono. Esa misma tarde recibo una llamada de Mario Gallinares, que estaba en la radio que hoy sería Futura y que era la FM referente del Rock en el momento y me dice: “escuché las dos canciones que me dejaste, me encantó todo, las canciones, la tapa, todo…. acá los vamos a pasar, felicitaciones loco”. Ese mismo día empezamos a sonar gracias a él y sigue pasando nuestra música hasta el dia de hoy. Un grande Mario…
Luego, en 2002, se van a Los Ángeles. ¿Cómo surgió esa aventura/locura?
El viaje a Los Ángeles fue otro “pire”. Salió la idea de ir a la cuna de lo que era el rock en ese momento y nos mandamos así, sin nada, de manera muy hippie. Primero fueron Marcelo, Alejandro y Lalo; y como en Estados Unidos salía muy barato comprar un auto, compraron uno y ese auto se convirtió en el hotel porque dormían todos en un mismo auto. Cuando yo llego, un mes después, ellos ya habían conocido a un promotor mexicano que hacía shows.
Nosotros fuimos con la que era nuestra manager en ese momento, Valeria Piana, una crack que también nos aguantó la cabeza y fue con nosotros. Con Valeria nos quedamos al principio en un hostel y el resto estaba en la casa del mexicano, que además nos arreglaba los shows. A la semana, cuando entró un poco más la confianza, ahí terminamos los cinco, o sea, nosotros cuatro más Valeria en la casa del mexicano, en la cual estuvimos tres meses. Fue increíble, la verdad, la paciencia y la hospitalidad de este muchacho fueron maravillosas. Gracias a eso nos pudimos quedar todo el tiempo que nos quedamos. Él, a su vez, nos arregló fechas y ahí empezamos a tocar. Y de tocar en un lugar de jams, terminamos tocando en el Roxy de Sunset Boulevard ¡nos terminó haciendo sonido el sonidista de los Chili Peppers! Había un lugar llamado Knitting Factory que estaba impresionante, también otro lugar que era increíble, el Coconut Teaszer, que era el lugar donde había tocado el System of a Down y se habían hecho conocidos tocando ahí. Estábamos ahí en el medio del “mojo”, nosotros no lo podíamos creer y terminamos tocando un programa de televisión también llamado LA TV. De hecho, cuando nosotros nos volvíamos, las otras bandas, que eran mayoría las bandas latinas y mexicanas las que estaban ahí nos decían “ustedes están locos, no tienen idea de lo que consiguieron en tan poco tiempo acá”, “¡cómo se van a ir, se tienen que quedar!”. Pero nosotros teníamos la visa, no nos queríamos quedar ilegalmente en Estados Unidos, yo tenía a mi hijo que nacía, de hecho llegué y nació a la semana, y nos volvimos. No sé que hubiera pasado si nos hubiéramos quedado.

Foto: Valeria Piana
Y toda esa experiencia de Los Angeles la vuelcan en en los shows que brindan acá, al regreso y en “Dejando Marcas”, el segundo disco…
Hay canciones que ya las hicimos ahí en nuestra estadía en Los Ángeles. Con Marcelo nos despertábamos y nos íbamos a la playa en Malibú y escribimos gran parte del disco ahí, parte de la letra de”Ya No Hay Tiempo”, de “Mordiendo la Ciudad”, de “Sin Mirar Atrás”, esos son los recuerdos que tengo de canciones que escribimos ahí.
En ese segundo disco es donde consolidan un sonido propio. ¿Lo sentís así, también?
Sí, lo que pasa es que también teníamos más canciones y encontramos más una veta nuestra en “Dejando Marcas”, digamos. El “Dos Pasajes Paramarte” estaba muy influenciado por los Chili Peppers, por Nirvana, era como una mezcla de todo eso y “Dejando Marcas” fue un disco más original en sonido, digamos, un disco más nuestro. A mí, personalmente, creo que es el disco que más me gusta. Ahí salió “Ataque de Pánico»; fue un disco que estuvo adelantado a la época, lo cual no lo digo como un mérito, lo digo como que estuvimos desfasados. Porque tenía un sonido de guitarras y cosas que acá el público no estaba acostumbrado a escucharlas. Fíjate cómo será que “Ataque de Pánico» termina pegando como seis años después. Hoy pasó a ser como una canción consolidada dentro del rock nacional y cuando tocamos en festivales es la canción que más se pide, pero mirá que es como que entró, yo te diré que varios años después.
Después vino un período de cambios en la formación de la banda. ¿Cómo asimilaron y se recompusieron de ese momento?
Alejandro se vuelve a Estados Unidos, porque sus padres son uruguayos, pero él había nacido en Estados Unidos y se había venido a vivir a Uruguay cuando tenía 8 años, ahí en los ’80s cuando la familia se volvió. Y en 2008 se vuelve a Estados Unidos. Ahí entraron varias personas en la guitarra que dieron su aporte y dejaron su cuota en el siguiente material de Snake, como “Bambino” (Pablo Coniberti) que pasó a formar parte de No Te Va Gustar y hasta hoy es el guitarrista. Fue el guitarrista que grabó “El Diario de la Serpiente” (2009). Me acuerdo que terminó de grabar el disco, a la semana tuvo su primer show con No Te Va Gustar y de ahí hasta hoy no paró. También estuvo Javier Cardellino en la batería, porque Lalo siguió por el mismo camino que Alejandro en el mismo año. Fue un año duro para nosotros, porque imaginate que eran dos integrantes históricos, éramos como hermanos en la banda y fue un golpe bastante duro para nosotros. La verdad que con Marcelo la remamos ahí. Entonces, entró Bambino, después entró Javier, que ahora está reconvertido más como vocalista y cantautor, y está rompiendo todo. Los dos, dieron su aporte para lo que fue “El Diario de la Serpiente” y, luego, entró “Mape” (Marcelo Bossio) en la batería hasta el día de hoy, eso fue en el año 2011. Ahí también entró como guitarrista Miguel Bestard, luego Federico Navarro, y me acuerdo que todo el mundo nos decía que teníamos el dream team, era como el Real Madrid (se ríe). La verdad es que fuimos muy afortunados porque siempre, después de lo que pasó, de ese golpe que fue para nosotros la salida de Alejandro y de Lalo, pudimos contar con músicos muy talentosos que, de todos, nos quedó algo. También estuvo Claudio Pintos, tuvimos muchos guitarristas (se ríe). Fue un placer compartir escenario con esos músicos, cada ensayo era disfrutarlo. Fue muy bueno.
Cada uno siguió su camino hasta que entró Joel (Capdeville) en 2015 hasta el día de hoy. Después, una vez que Joel no podía tocar, nos recomendó al “colo” (Martin Casal). Se fue dando que lo seguimos llamando para otros shows porque nos gustó cómo quedaban las dos violas y ahí quedó tocando el “colo” también. De ser un trío la escencia de la banda, pasó a ser una banda de cuatro instrumentos más la voz.
Luego de acomodarse a los cambios y consolidarse la banda publicaron “Pecadores y Corderos”, un disco doble, conceptual, que probablemente sea el trabajo más ambicioso de su carrera…
“Pecadores y Corderos” es un disco que no le pudimos sacar el jugo que le tendríamos que haber sacado porque justo cayó la pandemia. Fue una lástima porque es lo que vos estás diciendo, fue un disco conceptual. Lo que pasó fue que cuando era el momento para desarrollar el disco, veníamos divino y cayó la pandemia. Después, hicimos el Rock & Living, que fue el streaming en vivo que lo grabamos y, de hecho, en 2021 sacamos el disco de ese show, pero creo que recién se pudo volver a tocar por mediados de 2021, una cosa así. Me acuerdo que hicimos una fecha en La Trastienda, todo el mundo tenía que estar sentado con mesas espaciadas y de tapabocas, eso fue durante la pandemia. Increíble…
¿Cómo los encuentra estos 30 años de trayectoria que cumplen en 2025?
La verdad es que estamos re contentos, estamos en un momento con la banda en el que nos propusimos disfrutar de todo lo que hacemos y estamos en ese plan. Desde hace un tiempo estamos en ese plan de quitarnos presiones de encima y hacer las cosas disfrutándolas. Estamos haciendo canciones, estamos con proyectos también de salida a otros lugares fuera del país, así que venimos desarrollando varias cosas con respecto a eso.
Y en cuanto a nuevo material ¿hay proyectos encaminados?
Este año vamos a sacar algo ya, porque es inminente. Tenemos canciones grabadas en demos y estamos viendo si lanzamos las canciones por separado o sacamos un disco, pero, ya tenemos algunas canciones ahí, “demeadas”, prontas para grabar.
Entonces, este año va a ser de celebración y de nuevo material…
Sí, sí. Vamos a hacer algunas cosas con relación a los 30 años de la banda y, por otro lado, también va a ser año de presentación de material nuevo.
¿Qué podés adelantar del show del próximo viernes 28 en Live Era?
Va a ser un show largo, ya te digo. Va a tener como 25 canciones y va a recorrer obviamente todos los discos y también vamos a tener varios invitados, personas que fueron parte de la banda y personas que nos las cruzamos en la vida pero que nunca tocaron con nosotros y que las vamos a invitar. Algunos son músicos argentinos, inclusive. Te la dejo por ahí…
