“Como un pingüino empetrolado” es el título del nuevo álbum de Exilio Psíquico, publicado en setiembre pasado, a treinta años del iniciático “Ipse Dixit”, que en aquél momento vio la luz solo en cassette. Más allá del paso del tiempo, diversos formatos y algún impasse en la discografía, el proyecto encabezado por Maximiliano Angeleri junto a su eterno compañero de mil batallas (y algunas victorias) Orlando Fernández, ha permanecido a fuerza de “canciones agridulces y pegadizas”. Las nueve composiciones que integran este nuevo material, más allá de haber sido registradas de forma rápida y “sin complicaciones”, mantienen la esencia y particular sello de Exilio.
A propósito del lanzamiento, conversamos con Maxi sobre la dinámica de trabajo utilizada para el disco, los límites autoimpuestos a la hora de escribir sus letras y de los puntos en común con la primera época de la banda, entre muchos otros temas.
Por Liber Aicardi

Foto: Difusión
¿Cómo es el origen del nuevo álbum?
El año pasado, cuando vine para acá le dije a Orlando para grabar unas canciones. Tenía más de veinte canciones, pero como no estaba seguro de cuánto tiempo iba a estar le dije “vamos a hacerlo rápido, sin preproducción ni nada” y decidimos grabarlo así, como saliera en el momento. Por cuestiones personales, yo me quedaba un tiempo en un lado, un tiempo en otro y, ahí, terminaba de componer, grabando mis partes. Orlando me pasaba las suyas, yo toco mucho encima de las guitarras de Orlando. También Nico Soto (baterista), de repente, me dejaba programadas unas baterías y así se fue armando, rápido, como una foto del momento. Tiene algo parecido, que me gusta mucho, a los inicios de Exilio Psíquico, cuando éramos sólo Orlando y yo. Después, grabamos todo y se lo dimos a Riki (Musso) para que hiciera lo que quisiera.
A pesar de lo que me decís, que es un disco grabado de forma rápida y sin preproducción, mantiene un estándar de lo que es un álbum de Exilio Psíquico, no suena urgente, suena muy bien…
Bueno, eso es Ricky que hace milagros. Y, también, que con Orlando ya aprendimos un poco a grabar, entonces grabamos la guitarra y los bajos en el estudio de Orlando. Él, en su estudio tiene muchos más discos que yo grabados, de miles de bandas, y yo con mis cosas también, despacito algo aprenderemos, después de 32 años de poner los teclados en mi casa. Igual mucho está Riki. Riki es increíble, a la hora de mezclar le podés mandar las pistas así, salvajes, desnudas y te arma un disco. Tiene un gran talento para eso, un gran talento…
¿Cómo es para ustedes, después de tantos años, publicar un disco y no tenerlo en formato físico?
Para nosotros es como que no sacamos nada, en realidad, porque no tenemos un disco físico. En otro momento, te habría traído el disco o lo hubiéramos llevado a las radios para que lo pasen. Capaz que me hago uno para poner en el estante y decir “acá está el disco nuevo” (bromea). Pero, fuera de broma, es como se escucha música ahora y, aunque no nos guste del todo, tenemos que adaptarnos.
¿Recordás cómo llegaste al concepto del título? ¿Qué fue primero, la canción o el título?
Primero fue la canción. El estribillo de la canción la tenía, tenía la letra esta y después estuvimos pensando varios títulos para el disco y después dijimos “vamos a poner este que va a quedar más impresionante”. Y funcionó, es una de las pocas decisiones de nuestra vida que funcionó. Pero es verdad que todo el mundo nos comenta el título.
Recién me decías que este disco en algunos aspectos te recuerda a los inicios, cuando eran un dúo con Orlando. ¿En algunas letras también está eso que mencionabas de los comienzos? Por ejemplo, la canción “Que Dios te bendiga” comienza diciendo “que Dios te bendiga y te llame a su lado lo más pronto posible”.
Ahora que me lo decís, puede ser. Además, es la única que no tiene batería tocada, que es batería programada, son loops de batería que agarramos, no estuvieron ni Andrés (Coutinho) ni Nico en la canción. Es muy “a patterns» y muy provocadora en cierta manera. Y la frase esta “que Dios te bendiga y que te llame a su lado” la usa un sonidista allá en Italia. La primera vez que la escuché se la escuché él, porque “que Dios te bendiga” la usan mucho las viejas, la verdad, y se me ocurrió pegarle la frasecita “y que te llame a su lado lo más pronto posible, lo antes que pueda”, es como para jugar con el contraste.
No puedo pensar que haga un disco de Exilio Psíquico sin Orlando. No es ni razonable y, además, la verdad es que me gusta como toca Orlando. No es solo porque somos amigos, es que las cosas que hace él me gustan mucho, tiene mucho sentido melódico, mucho riff, yo cambio la estructura de la canción en base a su guitarra.
¿Tenés límites al momento de escribir una letra?
Sí, claro. Y esta canción no es para una persona en particular, la verdad que no. Es más de puteada en general. Pero sí, sí, muchas veces me pongo censuras. Hay canciones en que decido que la letra no la voy a usar, intento censurarme.
¿Cuáles son esas temáticas o formas que tratás de evitar?
Hay una canción, por ejemplo, que decía demasiadas palabrotas. Demasiadas palabrotas y blasfemias y cosas así, dije “no es necesario”. Además, si nosotros estuviéramos en una sociedad que te oprime desde el punto de vista religioso, entonces podría tener algún tipo de sentido. Yo creo que si vivís en Irán enojado con Allah, tenés que tener los huevos bien grandes, pero es muy fácil hablar mal del Papa acá, igual que no va a pasar nada (se ríe). Entonces digo “no lo voy a hacer, voy a buscar otros temas». Igual, mucho funciona por asociaciones, no todo es analizado, esta frase por ejemplo. Empecé a armar la canción y vi que quedaba bien la melodía. Mucho funciona así, por asociaciones libres o asonancias.
Ya me nombraste a Orlando. ¿Qué significa Orlando en el proyecto donde la cara visible sos vos, pero él te acompaña desde el día 0?
La primera canción que nos acordamos que le hice escuchar, que vino a mi casa, la escuchamos y dijimos vamos a grabarla, yo ya lo conocía porque estaba tocando con Cadáveres Ilustres. Por él había cambiado el nombre a la banda cuando hice el disco “Jugando siempre en segunda división”, le había puesto Casi Exilio Psíquico porque, en teoría, era un disco que teníamos que hacer juntos a distancia, pero él no me mandaba nada. Entonces llamé a un guitarrista y hay una sola canción con la guitarra de Orlando y, cuando vi que de doce canciones, una sola la había grabado Orlando, digo “no se puede llamar Exilio Psíquico si no está Orlando al 100%”. No puedo pensar que haga un disco de Exilio Psíquico sin Orlando. No es ni razonable. Además, la verdad es que me gusta mucho como toca Orlando. No es solo porque somos amigos, es que las cosas que hace él me gustan mucho, la manera que tiene de hacer, tiene mucho sentido melódico, mucho riff… yo cambio la estructura de la canción en base a su guitarra, porque tiene un riff que no tengo, tengo una intro y él me mete ese riff y entonces la hacemos más larga porque quiero escucharlo más. No hay otro guitarrista que haga lo que hace Orlando.
¿Componés pensando en el sonido de la guitarra de él, entonces?
Un poco sí. Además, porque a mí me gusta más la guitarra que los teclados, entonces siempre fueron más guitarreras los discos de Exilio que tecladísticos, a pesar de que yo compongo con el teclado.
¿Nunca te dio por trabajar con la guitarra complementándote con Orlando?
Es que soy muy malo, ya toco mal los teclados, en la guitarra soy horrible, horrible. “Mano de piedra” Durán es un poroto al lado mío (N de R: refiriéndose al famoso boxeador panameño de los años 80’s Roberto Durán). Ya con los teclados tengo dificultades realmente serias, imaginate con la guitarra. Más si está él, y antes, estaba Riki también ¿Qué más podía pedir? ¡Tenía a los dos mejores guitarristas que conozco!
Siempre quisimos promover los discos. En ningún momento fuimos de los que dicen ‘yo saco el disco y no me importa más nada’. Fuimos a Omar Gutiérrez, fuimos a todos lados siempre. Nunca quisimos ser de nicho, entonces nos pareció normal hacer los videos para Instagram, pero a mí me resulta muy cansador. Soy de otra generación.
¿Cómo se da la participación de Manuel Moretti en el tema “Como un pingüino empetrolado»?
El que me permitió llegar a Manuel fue Martín Elizalde, que era un compositor que lamentablemente murió el año pasado en un accidente, de la banda Falsos Profetas, con quien nos hicimos amigos. Moretti era amigo de Martín y el disco “Jugando siempre en segunda división” (2014), tiene una canción que dice “desde que te conocí, la Roma se fue a la B y los Estelares se hicieron tan famosos que hoy tocan en el Monumental”. Entonces, Martín se la mostró, y Manuel me escribió agradeciéndome. Le mandé el disco a La Plata y me dijo “nos encantó el disco, lo tenemos con toda la familia en el auto todo el tiempo, es buenísimo”. Entonces, cuando saqué el “Sertralina Mon Amour” (2020), automáticamente se lo mandé. Yo soy admirador de Estelares desde siempre. Cuando teníamos (el programa de radio) Planeta Pop, pasábamos a Estelares antes de que se hicieran famosos y estoy muy feliz que se hayan hecho famosos, estoy muy feliz con eso, de verdad. Después, en Buenos Aires estuve con él y, a partir de eso, casi siempre nos vemos, nos hicimos una relación. No puedo decir que es mi mejor amigo, claramente, pero hay un vínculo y hablamos de música, él es realmente muy apasionado de música, tú hablas con él y a él le gusta hablar de música, hablar de las canciones, hablar de las melodías, de los artistas y sin esnobismo, es muy accesible. Entonces, la última vez que estuvieron acá le pedí a Manuel si quería participar y me dijo que sí. Le mandé dos canciones para elegir, él eligió “Como un pingüino empetrolado” y la cantó. ¡Y yo tengo una versión para mí solo que es toda cantaba por él! Además, le dije a Ricky, “bueno, Riki, poné un poco más de él”, y Riki me decía “¡no puedo poner todo, es un disco de Exilio!” y yo le decía “en el estribillo poné más fuerte la voz de él” (se ríe). Es que canta demasiado bien, es la mejor voz de la música argentina. Tiene una personalidad, la voz de él es linda, te da satisfacción y en vivo es increíble. Además es un gran inventor de melodías, las canciones de él son todas melodías maravillosas. Tengo una admiración descomunal por él. Yo no tengo ningún problema ponerlo al lado de Calamaro, de toda esta gente.
Para promocionar el disco esta vez se metieron activamente en redes sociales. ¿Cómo es esta nueva experiencia para ustedes?
Sí, bueno, hay que promoverlo. Siempre quisimos promover las cosas. En ningún momento fuimos de los que dicen “yo saco el disco y no me importa más nada”, no. Fuimos a Omar Gutiérrez, fuimos a todos lados siempre. Nunca quisimos ser de nicho, entonces nos pareció normal. Pero a mí me resulta muy cansador. Lo hacemos e intentamos encontrarle la vuelta divertida para nosotros también, pero es un poco cansador estar dependiendo de eso. Además, porque no te da resultado (se ríe) seguimos teniendo las mismas escuchas y los mismos seguidores que antes.
¿No terminas de sentirte cómodo con eso?
Y… no. Además hay algunas cosas que no entiendo, los hashtags… no entiendo qué tengo que meter, no tiene ninguna diferencia, hago experimentos, meto el video sin poner ningún hashtag y lo miran 500 personas. Meto el video con hashtags de todo tipo: indie, música uruguaya, rock, pop, y siguen mirándolo 300 personas… Hay muchas cosas de las redes sociales que no las entiendo, me cuesta. Además, usamos solo Instagram, no tenemos ninguna cuenta de Tik Tok, yo no tengo Twitter, y eso no es suficiente en teoría. Soy de otra generación, no me da. Por ejemplo, yo Twitter no entendí cómo funciona. Y todos me dicen “es muy fácil, muy fácil”, pero para Instagram me ha costado dos años poder publicar una historia, un reel.
