Multiinstrumentista, productor y explorador sonoro, Francisco Fattoruso viene construyendo un lenguaje propio donde conviven la tradición musical y la tecnología. En “Galaxy 4133″, su nuevo disco, la composición nació desde ritmos armados con baterías sintetizadas y una búsqueda que llevó las canciones hacia un territorio propio, entre el funk, la electrónica y la fusión. Concebido como un proceso continuo —donde cada idea empujó a la siguiente—, el álbum encuentra su identidad en el sonido antes que en la forma, dejando que la música marque el rumbo.
Por otro lado, tras una serie de shows en nuestro país —entre ellos, su participación como bajista de Illya Kuryaki & The Valderramas en Cosquín Rock Uruguay—, este jueves 26 a las 20:00 h Francisco se presentará junto a Mateo Ottonello con el espectáculo “La Música de Weather Report” en el XII Festival de Jazz de la Costa que tendrá lugar en La Soleada (El Pinar).
Sobre su reciente lanzamiento, la lógica de trabajo que abordó para su construcción y sus distintos frentes como músico, productor e ideólogo de la jam Martes On Fire, conversamos con él.
Por Liber Aicardi
Foto: Difusión¿Cómo fue el proceso de tu sexto disco “Galaxy 4233”?
Yo, antes de hacer un disco, tengo una idea en la cabeza, pero la música siempre es como que atraviesa eso que tenía en la cabeza y va por un camino que después yo sigo. Yo había hecho “Épocas” (2021), un disco de versiones, y ahora quería hacer un disco que tuviera mi esencia, pero que fuera con melodías claras y cantables, y tenía en mi cabeza cosas de funk. Lo compuse todo como de corrido, todos los temas; tiene una coherencia el disco que creo que se nota, y eso es porque compuse un tema y me gustó el concepto, entonces usé ese concepto para el resto del disco. Fue más o menos entre enero/febrero hasta mayo del año pasado que compuse todos los temas, y en junio ya empecé a grabar varios instrumentos. Fui a un estudio a grabar las baterías, después varios músicos grabaron de forma remota, como se hace ahora, que es más sencillo. Y el disco, si tuviera que describirlo en términos muy generales, es como una mezcla entre Marcus Miller y Daft Punk. Está todo compuesto a partir de ritmos que armé con una batería sintetizada, que es una cosa súper vintage, entonces tiene un sonido muy particular.
Musical y estéticamente también tiene una estética “dosmilera”, más allá de algunos recursos vintage que tomaste…
Sí, es que la palabra vintage para mí ya es rara porque, cuando yo pienso en vintage, pienso en los años 70, pero también los 80, los 90 y los 2000. Lo que pasa es que yo, por más que intente hacer algo así, es como que siempre la música va para su propio lugar, entonces queda como un híbrido. Tiene cosas, para mí, que son de los 70, cosas que son de los 80 y cosas más como la influencia de Daft Punk, que es una banda de los 90.
¿Cómo fue que encontraste el concepto que mencionabas que te disparó el sonido para desarrollar en todo el disco?
En realidad se dio como sin querer, por el tema de la batería sintetizada. Fue algo que se me ocurrió espontáneamente y lo probé con esa primera idea, y me gustó. Después de eso, grabo varios ritmos que los toco en el teclado y tengo la línea de tiempo en el programa donde grabo música, entonces voy grabando ritmos diferentes y, a veces, en el mismo proyecto después cambio el tempo y grabo ritmos con un tempo diferente. Y después de que tengo varios ritmos grabados es que agarro un teclado, una guitarra y empiezo a componer arriba de esos ritmos. Lo que primero me inspira es el ritmo, entonces es como que voy detrás de una seguidilla de cosas. Yo siempre uso un tipo de sonido de sintetizador de los 80’s, que en realidad no tiene época porque suena moderno también. Y después descubrí un sonido con la guitarra que me parecía original; es lo que quise hacer en la parte de guitarras, sobre todo, y, en general, fue buscar sonidos originales y que los sonidos me inspiraran a la composición, porque vos no componés de la misma manera si estás, por ejemplo, con un piano acústico o con un piano eléctrico o con un sintetizador. Por más que seas el mismo músico, la dinámica de cada instrumento, las posibilidades de sonido, hacen que toques otras cosas; te inspira a tocar algo diferente. Yo muchas veces no le doy bola a eso, compongo con la guitarra acústica o con cualquier sonido común y después voy buscando. En este caso, quise inspirarme a través de la búsqueda de sonido. Encuentro un sonido que me gusta y digo “ah, qué bueno”, y ahí me sale algo que no me hubiese salido si no hubiese hecho ese sonido.
¿Es un disco que parte de sintetizadores entonces?
Me pasó una cosa muy particular en este disco y fue que, buscando sonidos de guitarra, empecé a buscar en la computadora, que tiene una librería de sonidos muy amplia, y me di cuenta de que básicamente es como que tenés todo lo que puedas imaginar de forma virtual. Entonces digo: “tengo que usar mejor esto en vez de hacer el típico sonido de guitarra”. Y, buscando, terminé haciendo un sonido con la guitarra que suena como un bajo sintetizado. Entonces terminé componiendo muchos temas tocando líneas de bajo en la guitarra, y es todo diferente.
Yo compongo más desde el teclado y la guitarra, primero. Después hay melodías que las hago en el bajo, es el instrumento que tengo más experiencia y más habilidad, pero esa forma es algo que me quedó de toda la vida. Siempre compuse desde ese lugar.
Y en este disco el bajo vuelve al rol que tiene habitualmente tu música, hay mucho slap, mucha rítmica, ¿dirías que es el instrumento donde más cómodo te sentís?
Es un poco raro porque, para componer, yo compongo más desde el teclado y la guitarra primero. Después hay melodías que sí las hago en el bajo, pero compongo mucho en la guitarra y en el teclado, y el bajo es el instrumento en el que tengo más experiencia y más habilidad o lo que sea, pero es algo que me quedó de toda la vida, de que siempre compuse desde ese lugar. Algunas cosas sí las compongo con el bajo, algunas líneas, hago alguna melodía. Y este es un disco bastante “slapero” porque lo hice todo con un bajo de cuatro cuerdas, que es pasivo, que es una estética más de los 70s, no como los bajos que uso habitualmente, que tienen un preamplificador y cinco cuerdas, con una cuerda más grave.
Cuando conversamos la vez anterior estabas empezando a componer un material nuevo que, según me contabas, era un disco más encarado a la música afroamericana y candombe. ¿Qué pasó en el medio?
Lo que pasó fue que yo armé todo un proyecto —que lo voy a hacer en algún momento—, pero decidí no hacerlo ahora y hacer otro disco, que fue este disco que salió ahora. Porque ese que te decía es un proyecto que es bastante difícil de concretar. Tengo varios temas ya compuestos y es algo que quiero hacer, que en realidad está enfocado en el candombe, pero el candombe como ritmo, y me pareció interesante esa mezcla cultural, porque también yo tengo mucha influencia de la música afro-norteamericana. Entonces, para realizarlo, tengo que traer algunos músicos de Estados Unidos acá y tenemos que ensayar con los tambores y que vean cómo es la movida del candombe.
Y además el candombe tiene que sonar orgánico…
Sí, y es lo que quiero. Lo voy a hacer, pero cuando lo empecé a armar me di cuenta de que era complejo realizarlo, preciso mucho apoyo para que salga bien, entonces está en lista de espera en este momento, pero va a salir.
También venís de publicar a fin de año pasado el disco en vivo de Martes on Fire. ¿Cómo fue la experiencia de sacar la jam del sótano de Inmigrantes a la Sala del Museo y grabar el disco?
Nosotros volvimos de Atlanta a fines de 2011 y quería hacer una jam que no había acá, porque allá había muchas y tenía la necesidad de que hubiera algo así. En Atlanta siempre iba a las jams que había y terminaba tocando con gente increíble, conocía músicos que después me llamaban para trabajos o músicos que después yo llamaba para grabar. Entonces no quería perder eso y nunca esperamos que tuviera ese éxito que tuvo, que fue increíble. Después, cuando me mudé a Los Ángeles —hace nueve años—, cuando vengo hacemos uno o dos Martes On Fire, y en un momento nos dimos cuenta de que había que hacer un registro para que quede, por lo menos, un buen registro. Es difícil registrar algo así, pero que quede el concepto.
Entonces dijimos: “vamos a hacer un show en un lugar grande, vamos a invitar a artistas uruguayos y hacer lo mismo que hacemos en el On Fire”, solo que fue planeado, no fue espontáneo. Está la banda de Martes On Fire que acompaña a artistas, pero muchos músicos se van rotando dependiendo del artista. Hay temas en los que casi todo es diferente dentro de la banda; el único denominador común siempre soy yo, y quisimos registrar eso. Fuimos sacando singles de a poco y, en realidad, me pasó que tenía los dos discos terminados al mismo tiempo. Entonces esperé un poquito más para sacar mi disco, y para mí es una gran emoción poder haber concretado eso que queda en la historia. Siempre pongo el ejemplo de que estaba, por un lado, Luana y, por otro lado, mi padre. Y desde la edad de mi padre hasta la de Luana hay un montón de generaciones. Entonces, a lo largo del show, hay músicos de todas esas generaciones de entremedio y además tocando temas que son clásicos de cada artista.
Siempre que tocamos con Illya Kuryaki acá, para mí es increíble porque estoy tocando con una banda internacional, pero en Uruguay y eso siempre me genera una adrenalina extra.
Este año se cumplen 10 años de “Khronos” ¿es un disco especial para vos?
Sí, es un disco especial porque fue el único disco que pude hacer como se grababan antes, porque todo lo que escuchás es una banda tocando como si fuera en vivo. Y lo grabamos con público; no me acuerdo cómo fue que hicimos para que la gente se anotara, y entonces venía la gente, creo que eran 25 personas máximo, que lo escuchaban por auriculares. Trajimos a un ingeniero que respeto mucho, de quien aprendí mucho, Mariano López, que es argentino y grabó muchos discos de Illya Kuryaki, de Spinetta, de Fito Páez —es el ingeniero de Fito Páez—, y veníamos tocando mucho con la banda, entonces fue como algo que salió todo muy bien. Fue una producción grande, fue difícil de armar, pero lo hicimos con Micasa Producciones, que es la productora que tenemos acá y que la rompen.
Y logramos hacer un disco así, de esa manera, que siempre quise hacer, porque es muy difícil. Hoy en día, con los presupuestos, los tiempos de todos y la tecnología, es como que está todo más separado: graba primero la batería en un lugar, después los teclados en otro y yo grabo los bajos en mi casa. En ese disco no fue así y eso genera otro tipo de concentración, otro tipo de sonido.
En cuanto a tu rol de instrumentista dentro de una banda tan importante como Illya Kuryaki & The Valderramas, que tocan para grandes multitudes como en el Vive Latino de México y acá en el Cosquín Rock, ¿cómo vivís esa faceta desde adentro de la banda?
Si yo analizo lo que hago, tengo diferentes carreras dentro de la música. Por un lado soy productor musical, por otro lado soy ingeniero de mezcla y de grabación, por otro lado tengo mi música, que sería más la parte artística, y lo que hago principal, que es que soy bajista; entonces, cuando soy bajista es otra función. Yo no estoy dirigiendo, tengo que seguir lo que pide ese proyecto y hacerlo de la mejor manera posible, y lo disfruto muchísimo. Es como una cosa completamente diferente: no estoy en el centro de todo y, por un lado, es como mucho más fácil para mí y me tengo que concentrar solo en tocar el bajo. Con Illya Kuryaki se mezclan también sentimientos porque soy parte de la banda y yo entré con 18 años, entonces, de repente, estoy tocando un tema y me viene a la memoria un show, no sé dónde, con ellos hace 25 años, entonces es súper emocionante.
¿Qué significa para vos tocar en un festival como Cosquín Rock Uruguay con Illya Kuryaki?
Para mí es re emocionante porque siempre que tocamos con Illya Kuryaki acá es increíble, porque estoy tocando con una banda internacional, pero acá, y eso siempre me genera como una adrenalina extra. Aparte están todos mis amigos de todas las bandas con las que he tocado, he trabajado en diferentes cosas, todos juntos ahí, entonces más emoción todavía.
¿Tenés previsto presentar este disco en vivo en Montevideo?
Sí, mi idea es hacer una presentación en Los Ángeles —que va a ser con una banda armada allá— y después mi idea es hacer una presentación en Montevideo y una en Buenos Aires. No tengo la fecha todavía, pero va a ser este año, calculo que en junio, algo así, estaría haciendo la presentación del disco. Y también el disco va a salir más adelante en formato de vinilo, entonces una de las opciones es esperar a que salga la partida de vinilo y ahí hacer la presentación.
Francisco Fattoruso en vivo en Cosquín Rock Uruguay 2026 junto a Illya Kuryaki & The ValderramasFoto: Paul Hernández