Florencia Núñez: “Es maravilloso que tus palabras se expandan en boca de otros”

A quince años de iniciar su proyecto artístico, Florencia Núñez encuentra en la gira “Década y Media” una oportunidad para mirar su trayectoria desde el presente, volver sobre las canciones que construyeron su identidad y descubrir nuevas formas de habitarlas. La gira también dio lugar a la canción homónima, que pone en palabras el significado de estos años de música y expresa su gratitud hacia quienes la acompañaron hasta aquí. La propuesta, además, vino acompañada de experiencias que trascienden los escenarios, desde el vínculo que “Lo canté” construyó con niños, niñas y docentes de distintos puntos del país hasta la apertura de cada concierto a cargo de artistas emergentes locales.

Tras visitar varios puntos del país —además de São Paulo y Buenos Aires— la gira llegará a Montevideo este domingo 18 de octubre a las 20:00 h, en la Sala Eduardo Fabini del Auditorio Nacional del SODRE, para el show más importante hasta hoy de la artista rochense. Las entradas para la fecha y para las funciones reprogramadas en Treinta y Tres, Mercedes y Fray Bentos están a la venta a través de Tickantel.

A propósito de la celebración, Florencia nos compartió sus reflexiones sobre el paso del tiempo, los aprendizajes de esta década y media, las distintas formas de devolver parte de lo recibido a través de la música y los nuevos caminos que comienza a proyectar.

Por Liber Aicardi

Foto: Brian Ojeda

¿Cómo viene la gira hasta el momento, a pocos días de tocar en Montevideo?

La gira viene estupendamente. El equipo se consolidó de una manera maravillosa con todos los conciertos que han pasado ya en la gira. Tanto a nivel musical como a nivel técnico, y sobre todo a nivel humano, hemos establecido una rutina de trabajo que nos ha funcionado muy bien. El concierto viene muy bien, los arreglos, la puesta, la musicalidad, es decir, todo lo que hace que el público se lleve una buena experiencia.

“Década y Media” no es solamente el nombre de una gira sino una forma de mirar estos 15 años de recorrido. ¿Qué Florencia se encuentra hoy con respecto a aquella que empezó su carrera en 2011?

Supongo que me encuentro hoy con una mirada adulta sobre mi propio recorrido, poniendo en valor todo aquello que con mucho empuje y entusiasmo me atreví a llevar adelante sin pensar demasiado, pero con la convicción de que era el camino a transitar. Con la perspectiva del tiempo es muy lindo ver las conquistas, el aprendizaje y el crecimiento, y estar con el foco puesto en lo que vendrá.

¿Qué significa para vos que esta década y media de carrera pudiera celebrarse también en los escenarios del interior?

Significa muchísimo porque como artista del interior del país soy plenamente consciente de las dificultades del acceso a la cultura que tenemos fuera del área metropolitana. Elegimos hacer esta celebración en teatros emblemáticos de Uruguay apostando por desarrollar públicos nuevos, vincularnos con los ya existentes y sobre todo ocupando esos espacios que los artistas tenemos que ocupar, que son los espacios culturales.

En nuestra anterior entrevista, a propósito del lanzamiento del álbum “Fe”, me decías que en ese disco pudiste sintetizar quién eras a varios niveles, tanto en las canciones como en el sonido. A casi dos años del lanzamiento, ¿sentís que te sigue representando de la misma forma o musicalmente te encontrás en otro lugar?

Sin duda sostengo mis palabras. “Fe” es un disco que sintetiza muy bien quién soy, y muchas de esas canciones han ocupado un lugar importante en el repertorio de esta gira. No me imagino en cuestión de una década más haciendo un concierto que no incluya canciones como “Lo canté”, “Un amor así” o “Las vueltas”. Además como aún no me he embarcado totalmente en la composición de un nuevo disco, sigo viendo en “Fe” mi más fiel reflejo.

Desde hace muchos años busco en mi mente la manera en la que podría devolver algo de todo lo bueno que la vida me ha dado y siempre lo ligaba a un aporte desde lo económico. Pero ‘Lo Canté’ me enseñó que hay muchas formas de devolver.

También me decías que una de tus motivaciones era que, cuando llegara el momento de presentar un disco, el público ya conociera las canciones, tuviera sus favoritas y pudiera cantar los estribillos. ¿Cómo sentís hoy esa relación con el público?

Eso es exactamente lo que ha pasado. De hecho, esas tres canciones que te mencionaba recién han sido las que más se han hecho eco en el público. El año pasado ya en el concierto presentación de “Fe”, en el Teatro Solís, fueron canciones muy cantadas. Lo mismo en el Cosquín Rock en marzo de este año —que fue mi último concierto en Montevideo— escuché muchísimo cantar a la gente. Y ni siquiera estoy tomando en cuenta todo el fenómeno de “Lo canté”, que se originó en las escuelas y liceos y que ahora también tuvo sus réplicas en todo el país. Es maravilloso que tus palabras se expandan en boca de otros.

Además de los conciertos, ya desde la gira con “Porque todas las quiero cantar”, compartís instancias de visitas a escuelas y liceos. ¿Qué descubriste en estos encuentros con los estudiantes?

Lo cierto es que es para mí una novedad absoluta encontrarme en un centro educativo compartiendo mi experiencia, mis valores y mi perspectiva de las cosas. El disparador de todo fue “Lo canté”, una canción mínima, sencilla, que sólo busca poner en valor el disfrute de cantar juntos y de ver la vida con el brillo de las cosas simples. Esta canción —por razones que desconozco— se hizo eco en la educación, la tomaron para cantar, para enseñar y para compartir en muchos ámbitos de la comunidad educativa. En cada encuentro descubrí algo muy hermoso, y es que esta es la forma que tengo ahora de devolver algo a la sociedad. Desde hace muchos años busco en mi mente cuál es la manera en la que podría devolver algo de todo lo bueno que la vida me ha dado y siempre lo ligaba a un aporte desde lo económico. Pero esta canción me enseñó que hay muchas formas de devolver. Me tocó poner mi tiempo, mi escucha y estar presente en lugares clave con infancias y adolescentes de nuestro país y esa experiencia ha sido totalmente transformadora.

¿Cómo armás un repertorio que tiene que atravesar cuatro discos, 15 años y distintas etapas? ¿Hay canciones que hoy mirás de otra manera que cuando las compusiste?

Ese ha sido uno de los desafíos más grandes del armado de la gira. La elección del repertorio en estos casos no es fácil. Por un lado, están las canciones que sabemos que el público que me acompaña quiere escuchar; por el otro, las que a nosotros como músicos nos entusiasma interpretar y reinterpretar. No puedo pretender abordar de la misma manera una canción que escribí con 19 o 20 años ahora que tengo 35. La mirada inevitablemente cambia y con ello mi actitud hacia cada canción.

No puedo pretender abordar de la misma manera una canción que escribí con 19 o 20 años ahora que tengo 35. La mirada inevitablemente cambia y con ello mi actitud hacia cada canción.

¿Te encontraste con canciones que tenías olvidadas a la hora de armar el repertorio de esta gira y ahora las “rescataste”, por decirlo de alguna forma?

No siento necesariamente que haya ido a rescatar canciones del repertorio más primitivo sino que, más bien desde el cariño, he encontrado la manera de revincularme con aquellas canciones “precoces” pero que hacen a mi identidad como autora. Lo divertido de esto es la etapa de reversión, de arreglos, de encontrar una nueva tonalidad y una nueva forma de habitar una canción que tiene sus años.

Foto: Brian Ojeda

En cada ciudad de la gira estás invitando a artistas emergentes locales para abrir los conciertos. ¿Qué te interesaba devolver con ese gesto a una escena de la que vos también formaste parte cuando empezabas?

Me interesaba ofrecer —a mi escala— justamente lo que yo tuve: oportunidades. Cuando empecé a mostrar mis canciones hubo mucha gente que me abrió las puertas: en los medios, en la programación de salas, en los escenarios. Mis colegas han sido muy generosos conmigo y durante mucho tiempo no sentí que yo tuviera las condiciones dadas para ofrecerle una oportunidad a un colega. No es que algo haya cambiado de forma sustancial ahora sino que me permití ofrecer algo a mi escala y a mi medida: un ratito en cada escenario, con buenas condiciones técnicas, con escucha atenta hacia un proyecto que en lo personal sea de mi gusto.

El último show antes del cierre en Montevideo fue en Buenos Aires, ¿qué lugar ocupa hoy Argentina dentro de tu proyecto?
Argentina es sin dudas un territorio a trabajar de forma permanente. Creo que desde que el proyecto comenzó en 2011 las instancias de ida y vuelta tanto con colegas argentinos como en el territorio han sido permanentes e ininterrumpidas, excepto, claro, por la pandemia. El vínculo con el país vecino está y se hace cada vez más importante, siempre hay que trabajarlo porque es un país por demás generoso donde a todos los músicos uruguayos nos tienen muy bien conceptuados. El respeto y la admiración son mutuos.

Después del 18 de octubre, cuando termine este recorrido por el país y se cierre el telón de la Sala Fabini del SODRE, ¿qué sigue para vos?

Levantar ese telón será un mojón muy importante de este año y también de mi vida. El Auditorio Nacional será hasta la fecha mi concierto más importante: por la sala, lo que significa, la gente que ha pasado por allí, por la celebración de esta década y media, porque se registrará un álbum en vivo por primera vez para medios audiovisuales y porque me daré el lujo de contar con una banda ampliada de primer nivel para recorrer y revisitar mi repertorio. Va a ser una noche de darme muchísimos gustos. Y creo que al bajarlo (algo en lo que todavía no puedo pensar) se vendrá un nuevo comienzo, porque días más tarde viajo a España para una serie de conciertos y para sembrar una intención que en 2027 espero seguir regando instalándome en Madrid una buena parte del año.

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