Cadáveres Ilustres: “Estamos encantados del lugar donde nos tocó estar”

La histórica banda Cadáveres Ilustres publicó recientemente “Sixto”, un EP con tres nuevos temas, un hecho que tiene algo de deuda saldada y de nuevo impulso en su carrera en el año en que se cumplen cuatro décadas de su formación.

Con varios cambios internos, períodos de mayor o menor actividad y una lógica de funcionamiento más cercana a la resistencia que a las tendencias de la industria, la banda sostuvo un camino propio, siempre por el margen, pero no por ello menos valioso.

La nueva integración —que incluye a la eterna dupla conformada por el vocalista Pablo Martín y el baterista Rafael Del Campo, además del guitarrista Ariel Soares de Lima, el bajista Andrés Churrut y la reciente incorporación del también guitarrista Rodrigo Antelo—, encuentra una sintonía compartida que deriva en una fluidez que acelera los procesos creativos, lo que parece abrir una nueva etapa.

Por otra parte, el quinteto se presentará en vivo el viernes 27 de marzo en Clash City Rockers Bar (A. Lanza 1234) a partir de las 21:30 h, compartiendo fecha con Espacio Adolescente.

A propósito de todo esto, conversamos con ellos sobre el pasado reciente del grupo y de los detalles del nuevo trabajo.

Por Liber Aicardi

Foto: Difusión

¿Cómo surge la decisión de volver a registrar un grupo de canciones para “Sixto”, el nuevo EP, luego de tanto tiempo?

Ariel — Creo que tiene que ver la formación nueva y la inquietud de mover algo también.

Rafael — Y había mucho material, muchos temas nuevos que, si no, se quedaban solo en los toques.

Ariel — Aparte, la gente va a los toques a escuchar las canciones que están grabadas y que son conocidas. Entonces, si vos no las grabás y no tratás de proyectarlas de alguna manera, es imposible que las conozcan solo por tocarlas en vivo.

¿Cómo fue el proceso de selección? ¿Había más canciones para grabar?

Rafael — Estas eran las que teníamos más trabajadas. “Ay! Mujer” fue un tema que salió aparte del EP. Era una canción que teníamos, que tocamos desde la presentación en La Factoría (1995), que tenía una letra media en inglés, en spanglish, y Orlando Fernández (N de R: ex guitarrista de la banda) —con quien siempre estamos en comunicación— se interesó en grabarnos algo en su estudio La Encrucijada. Ahí fuimos, la grabamos y se les ocurrió a Orlando y Pablo cambiarla por una letra en español, y quedó algo muy diferente de lo que era.

Y, después, para el EP conseguimos unas horas en la Usina Cultural del Cordón y grabamos con el “Chole” Gianotti, porque había un tema económico de pagar un estudio y no podíamos. Entonces, en ese sentido, Ariel se empezó a mover —es el gerente administrativo y de logística (risas)—, consiguió las horas y grabamos todo lo que son las bases: bajos, batería y algunas violas también.

Ariel — Después hubo una segunda sesión con las voces, también hubo regrabaciones. Yo regrabé algunas cosas en casa, pero la base estaba toda grabada ahí, el nervio principal de las canciones.

¿Siempre tuvieron claro que iba a ser un formato EP de tres canciones y que no iban a esperar a hacer un disco?

Ariel — Había un tema autoral también. Había más canciones, pero no entraron porque eran compartidas con el guitarrista anterior, que ya no está más en la banda. Entonces, las que eran 100% nuestras fueron las que grabamos. Y se dio una situación buena: estábamos todos con ganas de hacerlo, conseguimos dónde grabarlo y se hizo. Pablo hizo las letras y todo cuadró para que se hiciera así. Podría tener, de repente, cinco canciones, pero no: eran las canciones compuestas por los que estamos en la banda ahora, 100% nuevas.

Estábamos bastante desengañados con el tema de lo que eran los locales con la situación que se da para poder tocar… Nos cansó un poco la gestión y el tema económico que conlleva armar un toque.

Rafael Del Campo

Ustedes venían de editar un par de simples: “Indiferente” (2022) y “Ay! Mujer” (2025), como mencionaban recién. Pero pasaron varios años entre el último disco “Total mañana qué más da” (2008) y estos temas. ¿A qué se debió tanta distancia entre medio?

Rafael — Creo que coincidió todo con los movimientos de formación y que nos preocupábamos más por tocar que por grabar. Por mucho tiempo Cadáveres era invitado y tocábamos, funcionaba así. Hay cantidad de canciones, pero las vamos redondeando muy de a poco. Entonces, con el cambio de formación también aparecen nuevos ajustes, como cuando entró Rodrigo ahora, que le dio terrible power a toda la banda, y tuvimos que arrancar de vuelta. La muestra está en que hay cantidad de temas grabados de discos anteriores que en vivo no se tocan.

Ariel — Igual, se han reflotado varias canciones, pero durante mucho tiempo Cadáveres tocaba 15 canciones y rotaban una o dos.

¿Por qué se dio eso de que se habían alejado del circuito y no tenían esa iniciativa propia para salir a tocar?

Rafael — El espíritu estaba, pero estábamos bastante desengañados con el tema de lo que eran los locales y la situación que se da para poder llegar a armar algo. Ahora hay otras salas como Terminal Goes, el Florencio, que tienen otra apertura, pero estábamos medio desengañados con eso. Entonces nos cansó un poco la gestión y el tema económico que conlleva armar algo para poder tocar.

Ariel — Desde hace cinco años más o menos, estuvimos más proactivos y tocamos con cierta asiduidad.

Pablo — A partir de la pandemia hubo una necesidad de la gente de ir a ver espectáculos, y desde ahí no paramos. Tocamos mucho, incluso más que en la época de los 80. Y también a partir del Graffiti (N de R: “Indiferente” ganó el premio a Mejor Tema del Año en 2022). Eso también influye. Antes ensayábamos solo para tocar, ahora ensayamos también para crear, que es lo que había pasado últimamente. Antes no teníamos temas: tocábamos “Quiero salir de aquí”, “Mala fama” porque tocábamos la semana que viene. Y nos invitaban, ni siquiera nos movíamos para conseguir un lugar.

Ariel — Nos faltaba esto: empezar a grabar un poco más seguido. Tenemos en vista grabar otra canción, ojalá que en breve. Poder hacerlo y poder mostrarlo, porque yo particularmente soy un fan que pasó para el otro lado del mostrador, siempre digo eso. Cadáveres, para mí, es una banda buenísima, que hace canciones que, cuando pasan del papel a construirse en el ensayo, a mí me encanta cómo quedan. Me parece que está buenísimo poder llegar a plasmarlo en una grabación.

¿Qué significa para la banda volver al ruedo con un grupo de canciones nuevas?

Pablo — La verdad es que hace mil años que no nos pasaba eso. A lo sumo, hemos hecho una nueva y, al tiempo, otra. Esta vez fue un conjunto. Y la verdad que nos da para seguir adelante y hacer más. Queremos hacer más, porque después te pudre ensayar lo mismo de toda la vida. La adrenalina, lo que nos mueve, es hacer algo nuevo.

¿Cuál es la historia detrás de “Sixto”, la canción que le da nombre al EP?

Rafael — El nombre real de Sixto es Sixto Báez. Era un tipo fenómeno, muy compinche de Pablo, porque Pablo lo conoció en otras instancias. Le ayudó a hacer la casa, era albañil, era un “toro” laburando y el loco se re copó con la banda. Nosotros le decíamos “Pancho” y, para él, cuando nos conoció, era como si hubiera conocido a los Rolling Stones. Un loco muy laburador, que empezó a laburar de plomo con nosotros, nos acompañaba en todos lados y también tenía iniciativas propias.

Ariel — Un argentino de origen humilde, que había transitado muchas cosas de lo que se dice en la letra, que incluso estuvo alistado en la época de la guerra de las Malvinas.

Rafael — Él llegó a estar listo para embarcarse en el puerto con todos los compañeros para cruzar a la guerra de Malvinas y, en ese momento, anuncian el fin de la guerra. Él, con todo lo que les habían metido en la cabeza, se había quedado con una bronca enorme de no haber podido ir a pelear. Después se instaló acá y era un tipo de esa gente que decís que son demasiado buenos de alma. Era un tipo impresionante, incondicional para todos, y eso fue en parte la letra de Pablo, en homenaje a él.

Se cumplen 40 años de banda y ojalá se cumplan 60, porque nunca quiero dejar esto. Es una vida entera, toda la vida y por suerte. Estamos encantados del lugar en el que nos tocó estar, yo estoy orgulloso.

Pablo Martín

¿Las otras dos canciones (“Eso sí lo hago bien” y “No mires atrás”) tienen alguna historia detrás?

Pablo — Las otras dos letras hablan de cosas personales y las pongo, a veces, en tercera persona; un poco es una forma de esconderse, ¿no? “Eso sí lo hago bien” es medio suicida, la verdad que es bastante depresiva. Ahí sí me veo más en esa situación, porque en “No mires atrás” yo hablo de otra persona, no hablo de mí. No tiene nada que ver conmigo.

Después de tantos años de banda, ¿reconocen un sello propio de Cadáveres?

Pablo — A pesar de que cambiaron las formaciones, hay cosas que no podés evitar. Y también lo que ocurre hoy en día en la formación actual es que todos estamos en la misma sintonía, que nunca había pasado eso. De repente había otro, un equis, que iba para otro lado. No dejaba de ser interesante, a veces, pero ahora todo fluye mucho más rápido: tenemos la misma cultura musical.

Esta pregunta es para Rodrigo: ¿cómo te sentís con la incorporación a la banda?

Rodrigo — Me cagué hasta las patas bastante (risas). Le metí durante un tiempo mucho, después aflojé un cacho y ahora estoy ahí. Ya me puse a tiro y con ganas de presentar cosas, porque esta es una banda que respeto, y tratar de regar la planta.

Vos venís de tocar en Los Oxford, una banda visceral. ¿Sentís que Cadáveres tiene el mismo espíritu?

Rodrigo — Es el mismo espíritu, el mismo. Lo otro es aprenderte los temas y tocarlos, y aprender. Yo no era primera viola, entonces me costó eso porque no podés errar.

Y para el resto, ¿qué le aportó Rodrigo a la banda?

Rafael — El sonido de la viola y la actitud en el escenario…

Pablo — Y también lo buena persona. Somos todos buenas personas, eso también importa.

Este año se cumplen 40 años de la fundación de la banda. ¿Cómo toman estas fechas?

Pablo — No sé, no me doy cuenta (risas)… Por suerte se cumplen 40 años, y ojalá se cumplan 60, porque nunca quiero dejar esto, es mi caso. Es una vida entera, toda la vida, y por suerte. Estamos encantados del lugar en el que nos tocó estar. Yo estoy orgulloso.

Rafael — Yo no estoy para nada arrepentido, al contrario. Porque a mí me pasó personalmente, en otros años, de tener invitaciones de otras bandas para tocar —te estoy hablando de hace 20 años atrás— y decidí quedarme con Cadáveres Ilustres.
Y no me arrepentí, siempre lo digo.

Pablo — Pero festejar, no vamos a festejar un carajo (risas). Como no presentamos el último disco “Total mañana qué más da” (2008)… Para eso tenés que tener a alguien que te maneje. Nosotros no tenemos hace años, nos manejamos nosotros y nos manejamos mal.

Pero, ¿no están como para dar un paso más?

Pablo — Siempre estuvimos para dar un paso más y nunca se nos dio, y no lo dimos. Por culpa nuestra y por la situación. Éramos la esperanza en el año 80 y pico… Es más, lo de los premios Graffiti fue impensado. Porque tenemos cosas por las que nos hubieran reconocido en otra época, pero nunca pasó: siempre estábamos al costado del camino.

¿Qué planes tienen para el resto del año?

Rafael — Seguir grabando lo que podamos, seguir ampliando los temas que tenemos…

Pablo — También hay una especie de sueño de grabar lo que no se grabó en la primera etapa. Eso estaría bueno hacerlo. Era la parte oscura, pero no importa: que quede todo registrado. No sabíamos lo que hacíamos, pero no estaba tan mal; justamente era una época en que no sabíamos tocar nada, pero las canciones eran buenas.

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