Capítulo 86

#SoyFan

Martín Buscaglia

  • En la última edición del año de #SoyFan, nuestro invitado es Martín Buscaglia, quien a fines de marzo pasado publicó “Basta de Música”, uno de los puntos altos que tuvo este 2020 en materia musical. Martín ya tiene agendadas algunas fechas para el próximo verano en diferentes formatos. El 2 de Enero: cocktail DJ set en Santoral (Atlántida), 4 y 5 de Febrero: Dúo Buscaglia & Chico César en Medio y Medio (Portezuelo), además de la fecha reprogramada para el 25 de Febrero con los Bochamakers (Matías Rada, Martín Ibarburu y Nacho Mateu) en Plaza Mateo (Montevideo). Esto es lo que se viene para el músico a comienzos de 2021 y la confirmación de estas presentaciones nos resultó una buena excusa para convocarlo a nuestra sección. Martín es fan de Jorge Ben Jor y, para contarnos sobre ello, confeccionó para nosotros una lista de 20 puntos y 5 canciones para no explicar a Jorge Ben Jor. Si con esto, Martín no te convence de ir corriendo a escuchar al músico y compositor brasileño, poco más queda por hacer.

    20 puntos y 5 canciones para no explicar a Jorge Ben Jor

    1. Jorge Ben Jor es inefable, por lo cual es imposible hacer lo que voy a hacer: hablar de lo inefable. Su misma esencia implica que cualquier intento de explicación y decodificación resultará inevitablemente en algo inferior a ello.

    2. Conozco su música desde mucho antes de nacer. Sergio Mendes hizo popular en el mundo entero su canción «Mais que nada» a mediados de los 60. Hace un rato me pasaron una grabación inédita de Eduardo Mateo y Ruben Rada cantando “Chove chuva”. La máquina del tiempo, la fuente de la juventud.

    3. Comenzaban los años 90 y nos íbamos transformando en músicos. Una parte de la barra escuchaba hiphop, otra curtía The Police, otro grupete era más rockero y rastafarái y otros sumaban candombe beat y Brasil. Fue cuando salió nuestro disco de cabecera para toda fiesta animada: «23» de Jorge Ben Jor. Al poco tiempo salió y se puso de moda el «Nevermind» de Nirvana, pero para nosotros no tenía ningún sentido sudar angustiado debajo de una camisa de franela, comparado con bailar sin remera al compás de «Cowboy Jorge».

    4. Se juntaron una noche en Río de Janeiro Jorge Ben y Gilberto Gil, munidos de sus guitarras y su colocón celestial. Grabaron una serie de canciones de ambos en versiones eternas e improvisadas. El grado de inspiración y musicalidad que exhiben en el toque de guitarra, en las voces y en las composiciones, es apavorante. Gasté el disco que tengo, en donde todas las canciones duran muchos minutos… y se van en fade out! Todavía hoy sigo detrás de una edición en vinilo doble que hay, la cual no trae ningún tema diferente a la versión simple. Sólo que, en este caso, las canciones, en vez de durar 6 minutos, duran tipo 10… e igual se van en fade out!! Se llama «Gil & Jorge»(también conocido como «Ogum Xangó») y probablemente sea el disco más relevante que escuché en mi vida.

    5. Las letras de Jorge Ben son la revelación de que es falso aquello de que un poeta poseído es un poeta maldito. Todo lo contrario (eso debe ser un engaño del demonio, quod erat demonstrandum).

    6. El relax de Dorival Caymmi, las melodías elegíacas de Egberto Gismonti, la perfección formal de Chico Buarque, el vuelo guitarrero de Gilberto Gil, lo conceptual en Caetano, la religiosidad de Milton Nascimento, la esperanza que emana Legiâo Urbana y el grito de guerra que emana de Titás, el desparpajo virtuoso de Hermeto Pascoal, la emoción beoda de Vinicius, las armonías de Jobim, el groove de los viejos sambas y del rap. Brasil es todo eso: sí. Pero todo eso cabe en un aleph musical, el objeto de estas palabras.

    7. Rod Stewart en su mega hit mundial «Da ya think i’m sexy?» plagió la canción «Taj Mahal» de Jorge Ben. Luego alegó que venía de pasar unas vacaciones en Río, donde probablemente se le haya adherido al inconsciente ese tema que sonaba en la radio. Te entiendo perfectamente Rod, por lo cual te otorgo el beneficio de la duda.

    8. La simpatía y armonía que explícitamente pregona Jorge Ben Jor es mucho más provocadora, vanguardista y ardua de sostener que otras emociones, como ser el enojo, la melancolía o la criptografía. Dice el músico André Abujamra: «es más fácil ser triste que alegre».

    9. Proveniente de un país que legó a la música tantísimos ritmos patrimonio de la humanidad, de la bossa nova al funk carioca, Jorge porta el título de creador de uno de ellos: el samba rock, “aquel que mueve tu cuerpo y espíritu”.

    10. Al componer canciones con dos acordes, solo hay dos resultados posibles: o un aburrimiento insultante del que no llegás al final, o una genialidad epifánica que nunca querés que termine. Adivine el lector en cuál de los dos extremos se ubican, siempre, las muchas canciones de Jorge que constan de dos acordes.

    11. En general los artistas demasiado prolíficos tienden a diluir su poderío en el delta de ramificaciones que generan en su obra. Pero hay excepciones. La cantidad de su obra, compilados, discos en vivo, versiones distintas que regraba de sus canciones, vuelve fácil el perderse o no embocarle al ingreso. Servicio al consumidor: yo, hoy, propondría «A tábua de esmeralda» como escotilla de entrada.

    12. Dicho esto, no tengo ningún ánimo proselitista de convencer a nadie de la grandeza Divina de la música y la poesía de Jorge Ben. No lo necesito, y muchísimo menos Jorge.

    13. Jorge Ben Jor hace «siempre lo mismo», como hacen «siempre lo mismo» Bob Marley o Astor Piazzolla.

    14. En la adolescencia eran amigos y compinches, vecinos de la misma manzana en Río, los siguientes cuatro próceres: Roberto Carlos (¡salve!), Tim Maia (¡salve!), Erasmo Carlos (¡salve!) y Jorge Ben (¡salve!)

    15. Pronúnciese Yóryi.

    16. Entre grupos de amigos colegas, hay términos implícitos para referirse a ciertos héroes. Sé que si alguno dice «El maestro» se está refiriendo a Spinetta. Si otro dice «Dios», sé que habla de Rada, Si otro dice «El elegido», está hablando de Antolín. Jorge es Jorge. Si alguno de nosotros dice “Jorge”, ya está todo dicho, solo queda esbozar una sonrisa con mirada diamantina y asentir en silencio. También se estila extender las palmas de ambas manos y moverlas de arriba a abajo, como avivando un fuego en cámara lenta.

    17. Jorge no precisa más nada. No precisa cambiar de looks como David Bowie, ni cultivar un aura de misterio como Patti Smith, no precisa lucir torturado como Radiohead, ni exótico como Björk, ni bajoneado como Nick Drake, no precisa responder entrevistas con lucidez como Caetano Veloso, ni un gran despliegue escénico como Beyoncé, no precisa escribir letras merecedoras del Nobel como Joni Mitchell, no precisa discurso ni coartada…. Jorge no precisa más nada, y se nota.

    18. Es como el buda gordo ese de las estatuillas, pero vestido de blanco y con varios kilos menos.

    19. Jorge Ben Jor inspira confianza.

    20. Olelé olalá si esto no es el zen el zen donde está.

     

  • 1. «Jorge de Capadócia». Una canción de poder. Un amuleto. Un cargador del celular del ser. Un día, en un bondi capitalino, se subió uno ofreciendo a voluntad unas estampitas, y dejó en mi regazo una que traía una oración. Era la letra exacta, literal, de esta canción. Brillante.
  • 2. «Errare humanum est». Otra de mis predilectas. De “A tábua de esmeralda”, uno de sus discos más místicos (lo que no es poco decir) en el que la lleva con guitarra criolla en lugar de eléctrica. Arreglos de cuerdas galácticos, coros de mâe de santo siderales, letra maravillosa
  • 3. «Xica Da Silva». La puse hace poco al mango en un boliche, y todavía me acuerdo como me olvidé de todo. Está en “África Brasil”, el disco fundamental si lo tuyo es el funk.
  • 4. «W/Brasil». Muchísimo más confiable e infalible que una Prueba PCR de Coronavirus. Esta canción en una fiesta verifica rápidamente si estás vivo o muerto.
  • 5. «As árvores». No es muy habitual verlo haciendo parcerias con otros artistas. Mejor, así no se gasta. Música de Jorge Ben, letra de Arnaldo, escrita en un estilo evidentemente jorgebenjoriano. Un bálsamo. De nada.
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