Resumen 2025

Los 10 temas nacionales del año de Carlos Dopico

Llegó el momento de repasar la música que nos dejó 2025 y, como desde hace nueve diciembres, en Metrónomo lo hacemos a través de las canciones que marcaron el año. Con esta excusa, invitamos a algunas y algunos colegas a sumarse a la propuesta, con el simple objetivo de compartir miradas y opiniones sobre esto que nos apasiona: la música uruguaya. La consigna, como siempre, fue “Los 10 temas nacionales que definieron el año”, sin orden de preferencia.

A partir de hoy, y durante los próximos días, iremos dando a conocer las distintas listas, además de la nuestra. Un agradecimiento enorme a quienes nos regalaron parte de su tiempo, conocimiento y sensibilidad para enriquecer y jerarquizar este repaso.

  • Carlos Dopico

    Licenciado en Ciencias de la Comunicación, periodista, músico y artista escénico.
    A lo largo de su carrera laboral ha desarrollado, producido y coordinado distintos proyectos periodísticos, radiales y audiovisuales.

    Es autor de “Hoy como Ayer. Apuntes de Colección. Anécdotas de la Música uruguaya 1968 – 2004” (Premio Graffiti al Mejor libro de Música y premio Bartolomé Hidalgo en la categoría Testimonio, Memoria y Biografías) y co escritor de “Entrevista Animal”, el libro de entrevistas políticas radiales de Mundo Cañón.

    Desde fines de los 90 ha escrito en publicaciones como: Guambia, Sábado Show/El País, Voodoo, Galería/Búsqueda, La Diaria o LatidoBEAT de Montevideo Portal. Actualmente es colaborador en la revista cultural Dossier.
    En radio trabajó en: El Espectador, XFM, AM Libre, o Radio Futura, en proyectos destacados como: “Nada se pierde”, “Rayos X” y “Mundo Cañón”.

    En televisión fue productor y coordinador de “Canal X” en Canal 10; productor y periodista de “Mundo Cañón TV” por TV Libre, y columnista musical en “Planta Baja” y “Décadas” para Teledoce. Durante 15 años fue columnista cultural en “Telemundo” Central/Canal 12, mientras que en simultáneo, produjo y condujo en Teledoce los ciclos televisivos “La Púa”, “La Púa de Colección” y “La Púa Jazz”. En 2024 se desempeñó además como co-conductor de Ciclo, el streaming de La Diaria.
    Recientemente se desempeñó como productor periodistico y asistente de dirección en “Emoción a Cielo Abierto”, la película documental por los 80 años del Teatro de Verano.

    Desde el pasado año a la fecha es el guía especializado en los paseos inmersivos de Montevideo Sonoro que vinculan la música y los barrios de la ciudad, proyecto declardo de interés departamental por la JDM, interés autoral por AGADU y premio Graffiti Institucional por el jurado.

  • No Voy a Caer – Garo

    Parte de “Milonga de Quirón», el disco con el que retoma el abrigo de la canción.
    Trece años después de sorprender con “Un mundo sin gloria”, su debut en solitario, Garo Arakelián —mentor y guitarrista de La Trampa—, regresa con “Milonga de Quirón” (Bizarro, 2025), un disco honesto, decidido, macerado; atravesado por corrientes y tempestades en medio de la ciudad, con el anhelo de encontrar refugio y, sencillamente, llegar a casa.

    En este trabajo, Garo forja a mano ocho piezas, honrando la más noble tradición de la canción, y exponiendo en versos el desánimo y la ilusión, el desvelo y agobio, la angustia y la convicción, aferrado a premisas fundamentales como: la libertad, el amor o el hogar. “Abrí los brazos a la oscuridad, estoy volviendo a casa”, grita en los versos finales de “Expreso”, el corte de difusión.

    Desde el título “Milonga de Quirón», Arakelian no hace más que sacudir el arquetipo estético rockero y combinar la cultura popular rioplatense con la mitología griega. Si en su primer trabajo predominó la crónica policial, influido en buena medida por aquel Murder Ballads, (1996) de Nick Cave, en este predomina una veta más personal, por momentos sellando incluso una especie de manifiesto artístico como en el riffero “No voy a caer”, la canción con la que cierra al álbum: “No voy a caer jamás rendido ante mis miedos, voy a abrazarme a mi rabia y mi luz” (…) “Mi guitarra se hizo fuerte y respondió”.


    Tierra Adentro – Laura Canoura y Nadia Larcher

    Laura Canoura lleva una veintena de discos publicados desde que irrumpió en la escena musical local hace ya cuatro décadas y media. Sus primeros pasos fueron con Rumbo en plena dictadura, junto a Ubal, Moreira, Vicente, Ripa y López. Sin embargo, en paralelo, acompañada por la banda Repique y bajo la producción de Jaime Roos, Laura Canoura hizo su debut solista allá por el 84 con “Esa tristeza», un álbum mayormente de versiones en el que sorprendió con un tema compuesto a medias junto a F. Cabrera, “Detrás del miedo”. De aquel disco pasaron ya más de 40 años y el recorrido de Canoura ha sido de alto vuelo. Tangos, boleros, chanson française o música popular, han sido los distintos géneros donde Canoura ha buceado tanto desde la composición como la interpretación, condición que reivindica y disfruta.

    Durante la pandemia, un Fondo de Estímulo a la Formación y Creación Artística del MEC le permitió indagar en el universo femenino de la canción local. Conoció la obra de 160 colegas, entrevistó a 30 de ellas para profundizar en el misterio de la composición; luego seleccionó quince y de esas eligió seis canciones para versionar. Ese es parte del insumo con el que trabajó para su más reciente trabajo discográfico, “Mariposa Monarca” (MMG, 2025) y que complementó con algunas viejas canciones que atesoraba en una carpeta digital: “El Ángel”, “Aquel vestido floreado” y “Runaway”. Obras de Maia Castro, Samantha Navarro, Carmen Pi, Julieta Rada, Vera Sienra y Ana Prada, fueron reinterpretadas por Canoura en voz, J.P. Chapital y José Luis Yabar en guitarras, Nicolás Román en bajo y Martín Ibarburu en batería. La canción recomendada es “Tierra Adentro”, autoría de Ana Prada y parte de aquel exquisito “Soy sola” del 2006, versionada aquí por una dupla femenina, Canoura y la catamarqueña Nadia Larcher y reza: “Si el tiempo corre hacia el mar yo voy tierra adentro”.


    De Algún Lado – EMI

    Luego de más de tres décadas sobre los escenarios, once discos de estudio y nueve registros en vivo junto a su banda NTVG, Emiliano Brancciari confirma hoy su voluntad de apostar en paralelo a su carrera solista, y estrena su segundo trabajo, “La sombra en luz”. Si bien, hace un par de años me confesó: “Nunca proyecté algo real por fuera de NTVG”, lo cierto es que ya no es una materia pendiente sino otro canal de expresión que oxigena y retroalimenta su proyecto de banda. “Soy feliz en los dos mundos, disfruto de ambas cosas”, advirtió durante una escucha de adelanto del disco con la prensa.

    El álbum sucesor de “Cada segundo dura una eternidad» (2022), es un registro predominantemente pop en el que exhibe una impronta más intima, personal y nostálgica. De las ocho canciones que lo componen, tres ya habían sido publicadas a modo de adelanto, mientras Brancciari y su banda completaban la gira aniversario por los 30 años: “Imposible”, “Culpa” y el más reciente “Doce Días” en colaboración con la argentina Daniela Spalla. “Hay canciones muy viejas, como ‘Solo me pasa a mí’ que compuse en Playa Hermosa cuando aún estaba en pareja y aborda la temática de la salud mental, y otras bien recientes”, advirtió. El disco abre con “De algún lado”, una pieza rockera down tempo con arreglos de melotrón y una fuerte impronta desafiante y confrontativa que evoca los aires de “Rufián” o incluso la provocativa “No te quiero acá” que NTVG publicó allá por 2004 como parte de Aunque cueste ver el sol. El estribillo actual reza: “Yo a vos te tengo visto de algún lado, sos de los que no van al frente. Con pensamientos poco elaborados, te quiero bien lejos de mí”.

    Su proyecto en solitario, le permite hacer foco en la interpretación vocal y desligar por momentos de la ejecución de la guitarra; alcanzar un tono más grave y combinar las voces femeninas de Lucía Romero o Lula Isnardi que son parte de la banda, e incluso arreglar los temas sin pretensión de que enciendan estadios. “Quizá el público en general no lo note tanto pero yo veo un montón de diferencias en la forma de cantar, en la tonalidad, y cómo arreglar instrumentalmente las canciones”.


    Quién Va A Cantar – The Rada’s Old Boys

    El universo musical de Rubén Rada es tan diverso y extenso que es casi inabarcable conocerlo por completo. Desde mediados de los 60 ha fusionado el candombe con el rock, el soul, el funk, el reggae, así como con el tango, la milonga o la murga, ya sea como parte de La Nueva Milonga, Los Hot Blowers, El Kinto, el Totem, Opa, o su amplia y heterogénea carrera en solitario. Rada ha incluso cantado para niños como Rubén Ra; como Richie Silver —el alterego con el que se presentaba en aquel conjunto de jazz— y compuesto con Confidence una gran cantidad de música instrumental.

    En 2016, un lustro antes de sus 80, tres de los músicos con los que ha compartido estudio de grabación y escenario en distintos momentos de su vida lo homenajearon con un proyecto que lleva su nombre y versiona parte de su repertorio bajo el formato de un jazz power trio, The Rada’s Old Boys. Los veteranos chicos que lo componen son nada menos que el cofundador de Tótem y Gula Matari, Daniel “Lobito” Lagarde, en contrabajo, bajo y voz; Ricardo Nolé, el pianista y tecladista que integró la notable banda de Rada en sus ocho años en Bs.As./Argentina, y Nelson Cedréz, el baterista que integra desde hace 27 años la banda estable de Rúben.

    La irrupción de estos virtuosos de la música nacional (por Ayuí discos, 2016) despertó sorpresa y cosechó halagos de la crítica en su debut, al tiempo que mereció el premio Graffiti en la categoría de jazz. Sin embargo, hoy casi una década más tarde volvieron para confirmar que aquello había sido un acierto. “Manos”, es el título que lleva esta vez el vinilo editado por Little Butterfly Records, a partir del apoyo del Fondo Nacional de Música (FONAM). Se trata de una propuesta refinada y rítmica en la que versionan ocho obras de este genial creador, una de estas inédita. “¿Quién va a cantar?” es la pieza que abre esta placa, un abordaje exquisito repleto de interludios melódicos que va alternando el estribillo por los distintos instrumentos, a veces el piano, otras el contrabajo para llegar al riff tarareado por Lagarde.


    Funeral – Lucía Romero

    Uno de los trabajos discográficos locales más interesantes del año fue “Magia Pagana” (LBR), el segundo álbum de la cantautora, multiinstrumentista y productora local, Lucía Romero. Se trata del sucesor de “Doblaje», su debut en 2022. Lo nuevo es una obra conceptual donde tributa a la creación, al ciclo vital, la transformación, el manantial y enciende las velas del ritual para mirar en las sombras. Para concretarlo, Lucía puso en pausa su participación como sesionista en distintos proyectos en los que participa: EMI, el trabajo solista de Brancciari; Franny Glass, la banda que lidera Gonzalo Deniz; y también algunas presentaciones junto a Camila Ferrari. Su atención se centró en la producción y registro de este material en el que despliega toda la fascinación por la composición. “Jugar a que hay certezas aunque no las hayan, y buscarlas hasta que aparezcan”, confiesa Romero como parte de la formula lúdica de su proceso en el EPK que acompaña al disco. Así como el Sansueña del Darno comienza con “Final”, este trabajo de Lucía abre con “Funeral”, una celebración litúrgica de despedida: “Prendo una vela en la oscuridad, cruje el suelo, escucho el mar cantar. Ofrendas telas, cuelgan del rosal. Santas y penas hacen mi altar, funeral”. Así abre este álbum minimalista en el que tan solo Romero y Esteban Pesce se ocupan de la instrumentación y de poner flores en el altar musical.


    La Mama Vieja – Nair Mirabrat

    Una reinterpretación a la altura de una obra cumbre.
    Nadie tiene muy en claro si Eduardo Mateo quiso verdaderamente registrar o no su debut como solista, aquel disco que trascendería como “Mateo solo bien se lame» de 1972. Por supuesto que le pertenecía el repertorio y que fue él mismo quien grabó e instrumentó todos los temas, pero en medio de la grabación salió a comprar puchos y se fue para ya no regresar. Fue Carlos Píriz (ingeniero de sonido) quién definió el título, el orden de los temas y hasta la mezcla final. Con aquellas trece canciones Eduardo Mateo, a sus 32 años, abrió la puerta a un mundo sonoro único, un disco sobre el que es fácil estar de acuerdo que marcó un antes y un después en la música uruguaya. A pesar de eso, según recuerda su biógrafo Guilherme de Alencar Pinto, Mateo tan solo volvió a tocar tres temas: “Yulelé”, “La Mama Vieja” y “De mi pueblo”. Cincuenta años más tarde, Nair Mirabrat, la banda uruguaya liderada por Martín Ibarra y compuesta por una larga lista de jóvenes músicos (18 en total) se sumergió en ese universo para celebrar la “contumancia”, abrir múltiples puertas y reinterpretarla en vivo en cinco diferentes oportunidades, todas en la sala Balzo del Sodre. Tres años más tarde, aquellas versiones arregladas por Ibarra son parte de un disco exquisito que contó con el apoyo de los Fondos Concursables del MEC y el FONAM: “Mateo Solo Bien Se Lame por Nair Mirabrat”, (LBR – Little Butterfly Records, 2025). Según Martín Buscaglia, y coincido, Mirabrat hace dos cosas imposibles: capturar en una grabación el fuego de un concierto en vivo, y volver a iluminar una obra perfecta. La sugerencia es la potente “La Mama Vieja”, un candombe canción con arreglos jazzisticos y corales que le aportan contundencia o contumancia y sin dudas un aire fresco a un clásico de la música uruguaya.


    Oro y Plata – Lágrima Ríos

    La historia musical de Lágrima Ríos está plagada de trabas y contradicciones, complejidades y complicaciones. Si bien hoy (un año después de su centenario) podemos coincidir en que Lágrima es una de las más grandes intérpretes de la escena musical local, yendo del folklore al tango y el candombe, o pasando incluso por el góspel o el blues, su reconocimiento fue más que reñido y tardío. La primera oportunidad de registrar su propio material se concretó recién en 1972, a sus 48 de edad, 30 años después de haberse iniciado como cantante. El racismo, la misoginia, y hasta la mala suerte acompañaron su obra.

    Una década luego de su desaparición física (2006), el sello Perro Andaluz publicó finalmente Hermano Moreno, un disco producido por Jorge Nasser, cuyo master de grabación se había extraviado y recién se encontró parte del mismo años después. Ese fue el primer trabajo póstumo publicado, una joya discográfica que ahonda en el universo del candombe.

    En enero de este 2025, sin embargo, luego de más de dos décadas de su grabación, el músico fraybentino radicado en Francia, Carlos Pájaro Canzani logró publicar un nuevo trabajo póstumo de la artista duraznense ya desaparecida, “Lágrima Ríos en el Sena” (Bohemio Records, 2025). El registro data de 2002, durante sesiones que Ríos habría concretado realizar, bajo la producción de Canzani, durante una gira de actuaciones que llevó a la cantante desde el teatro de la Ciudad Universitaria de París hasta el mítico teatro de la Sorbona. El encuentro musical fue más que fructífero y varias de sus tomas salieron de primera. Por entonces, Lágrima tenía ya 78 años. Pero meses después el estudio de Canzani entró en readecuación tecnológica y el master de aquel disco se perdió. Canzani estaba seguro de tener un respaldo en alguno de aquellos disquetes de antaño, pero demoró años en poder acceder a su contenido. Si bien tres piezas se perdieron por completo, logró recuperar todo lo demás, diez canciones de apuesta arriesgada que permite volver a valorizar a Lágrima una vez más. Desde el exquisito bolero “Bonjour mamá”; el pop-rock latino “Charrúa”; el calipso sabroso “Sansa Caliente”; la cadenciosa “Duerme Negrito” de D. Viglietti, en la que se escucha jugar vocalmente a uno de los hijos de Canzani; la versión candombe techno de “Sur”, el clásico de Pichuco vestido esta vez con el bandoneón del músico noruego Per Arne Grovingen, y un viejo sample de tamboriles, o la notable milonga candombeada “Oro y Plata” compuesta por Homero Manzi.


    Aparecido – Nicolás Ibarburu feat. Nadia Larcher

    El eximio guitarrista, compositor, arreglador, productor y cantante uruguayo Nicolás Ibarburu, publicó en los primeros días del año un nuevo trabajo solista, “La Ruta de la Seda” (Little Butterfly Records), sucesor de “Casa Rodante”. La Ruta de la Seda es conocida como el primer trayecto mundial de comercio en la historia, pero en realidad fue mucho más allá del simple intercambio de mercancías. Los miles de caminos conectados intercontinentalmente en el siglo XIX permitieron un intercambio impensado de religiones, culturas, ideas y tecnologías. Ese concepto es el que atraviesa el álbum. En palabras de Ibarburu, es un recorrido por «constelaciones de aciertos, errores, inspiraciones y amores”. El peregrinaje sonoro es metafórico pero permite a los escuchas un exquisito recorrido por la música como vehículo universal.
    “La Ruta de la Seda” es un homenaje a la creación artística y prueba de ello es el tema que da nombre al disco: “Tantos cielos como almas, tantas tierras como acentos, tantos mares he cruzado en busca de lo que sueño. La bendición de tus ojos, de tus ojos nacientes, su melodía de acordes, oro y seda del oriente, incandescente”.

    Lleva publicados siete discos propios y más de cien participaciones en álbumes de otros artistas. Aquí despliega todo su potencial acompañado mayormente de jóvenes talentos en cada canción, mientras que Nico se expande en la voz, el guitarrón, las guitarras eléctricas, acústicas, de cuerdas de nylon o acero e incluso percutiendo un jarrón de barro. Una experiencia de rítmicas y arreglos sutiles que transitan la atmósfera rioplatense pero recala en la murga canción y el candombe. Destacan “Dulce Herida” junto a la entrerriana Silvina Gómez; “Melodía Fugaz” junto a Edu Pitufo Lombardo o la sugerida “Aparecido” con la participación de la catamarqueña Nadia Larcher.


    Calles de vidas que se bifurcan – Trópico Duclós

    Fundado hace casi una década como un colectivo musical dinámico e inquieto, Trópico Duclós fue desplegando su búsqueda y definiendo su integración a lo largo de varios trabajos discográficos. El primer LP fue “Imagen inestable” de 2017, luego llegaría “Ginkgos” al año siguiente, mientras que “Mamboretá” debería esperar cuatro años más. Lo nuevo es “Bifurcan”, del que ya en 2023 habían adelantado “Ella en Narval”; “Paciencia intempestivo Lázaro” y “Submarino o Whisky”, un brebaje lisérgico que recoge influencias desde El Kinto a Os Mutantes pasando por Pescado Rabioso, la Velvet o Sonic Youth, y que se hace evidente en temas como “Mateo Stooges”.

    Por su formación han pasado figuras como Tussi Dematteis (Hermana Menor); Leandro Rebellato (Las Cobras); Sebastián Pina (Alucinaciones en Familia); Gonzalo Deniz (Franny Glass), o Laura Gaspari (Filo). Hoy se trata de un quinteto que transita la psicodelia, el pospunk, o la tropicalia, y que reúne integrantes de distintos proyectos de la escena rockera local: José Nozar de Buenos Muchachos en batería, Nicolás Urroz de Rita y el Chivo en bajo, Marcelo Fernández de los Buenos y Filo en guitarra y voz, Matías Rodríguez de Cadáver Exquisito también en la viola y Magdalena Sena, dueña de una voz espectral, que dispara a la vez texturas melódicas desde un sintetizador. Se trata de una rara avis en el panorama musical nacional que habita los sótanos para encender su luz fluorescente. “Calles de vidas que se bifurcan”, es justamente un resumen perfecto de esta intersección musical, una pieza up tempo, lisérgica y contagiosa.


    La Distancia – Juan Campodónico feat. Zeballos

    Campodónico lleva tres décadas en la escena musical, si contamos como partida aquel debut de El Peyote Asesino en octubre del 95. Sin embargo, recién después de publicar tres discos con aquella banda que mezclaba el rap, el funk, el rock y hasta el metal; cuatro con Bajofondo; otros tres con Campo, y decenas de álbumes con su firma como productor (cinco de Drexler, seis de El Cuarteto de Nos, el “Solo de noche” de NTVG, “Rêverie” de Supervielle o “Santullo” de Fernando Santullo, por solo mencionar algunos) Juan Campodónico decidió hacer lugar a su debut como solista y publicar “Todo esto tampoco soy yo”.

    Se trata de un disco ecléctico y luminoso, que va desde el indie pop a la música latinoamericana, del funk brasileño al milongón, y de la electrónica a piezas más orquestales pasando por la experimentación. Y si bien es claramente un trabajo con voz propia no deja de ser también un disco de productor, con un montón de atmósferas y sutilezas arreglísticas; un álbum de once canciones que incluye colaboraciones de artistas locales como Jorge Drexler, Seba Teysera, Zeballos, Cami Rodríguez, Eli Almic o el mexicano Josean Log, y que Campodónico define como una obra “con la perspectiva de Juan”. En definitiva, un álbum que combina todos sus universos sonoros buscando su “yo”. “Me gustó la idea de hacer un autorretrato. Y también de conectar las cosas”, me advirtió entusiasmado por esta etapa musical y agregó: “En el mundo de hoy en el que todo es tan deshumanizado, impersonal, artificial es también un acto de rebeldía”. A sus 54 años, transitando la pérdida de sus padres y el debut en la paternidad, Campodónico apuesta por una revisión genealógica. “Toda mi vida artística fui muy hijo, sin ser padre incluso. Pero la generación anterior ya no está, y hoy soy la generación de los grandes”.

    “La Distancia” es la canción en la quiero hacer foco. Una balada soul de Campodónico en la cual Zeballos despliega un rapeo sereno sobre la resiliencia y la constancia que reza: “La distancia, puede separarnos pero nada más… Tiene la importancia que solo nosotros le queramos dar”. Quien canta es Agustin Zeballos pero que musicalmente complementan muy bien en coros Camila Rodríguez (Niña Lobo) entre tremendas bases de Ottonello y Casacuberta, y arreglos de cuerdas del argentino Alejandro Terán.


Posted in: