Resumen 2021

Los 10 temas nacionales del año de Belén Fourment

Llegó el momento de repasar la música que nos dejó 2021 que va terminando y, como en los últimos cinco diciembres, en Metrónomo decidimos hacerlo con las canciones que marcaron el año. Con esta excusa invitamos a algunos colegas a que nos acompañen en la propuesta con el mero fin de intercambiar opiniones acerca de lo que nos apasiona. La consigna, como siempre, fue “Los 10 temas nacionales que definieron el año” y no, necesariamente, debía existir un orden de preferencia. Durante los próximos días iremos dando a conocer las diferentes listas, además de la nuestra. Nuevamente, agradecemos eternamente a quienes regalaron parte de su tiempo, conocimiento y dedicación para prestigiar este repaso.

  • Belén Fourment
    Periodista cultural, hoy en el diario El País. Fundadora de Creadoras.uy, plataforma cultural para visibilizar a mujeres y disidencias en el arte; responsable de «Lalala», un podcast de entrevistas a músicxs que en 2020 recibió una mención especial del jurado en los Premios Graffiti; y coproductora de ANIMALAS, un festival de música con perspectiva de género.
  • Austro – No Te Va Gustar ft. Ricardo Mollo
    Como el sastre que hace un traje a medida, Emiliano Brancciari confeccionó una canción que le calza justo a la magnética voz de Ricardo Mollo. La colaboración, hecha para el disco «Luz», tiene aire de clásico instantáneo: la programación y los efectos de guitarra (algunos del líder de Divididos) se entrelazan en una melodía que evoca un campo abierto, un sol brillante. «Y ahora empiezo a recordar, yo también fui viento» es una imagen lindísima.

    El bálsamo – Papina De Palma ft. Inés Errandonea
    A un universo repleto de versos de amor y desamor romántico, Papina De Palma le aportó una bellísima canción sobre otro amor, el más importante de todos, relegado injustamente en esto de la historia de la música. «El bálsamo» es una piecita pequeña, delicada como los vínculos, que comparte, como no podía ser de otra manera, con su amiga cantante Inés Errandonea, y que se ilumina por unos detalles de synth de Victoria Brion. Sincero e íntimo, es un tema para adoptar, abrazar y compartir.

    Ser el mundo – Niña Lobo
    Toda la expectativa que había alrededor del primer disco de Niña Lobo se da por satisfecha en “Lo que duró la vida de alguien”, una reunión de buenas composiciones temáticas que pule el estilo de la banda y sin giros drásticos, empieza a transitar por otros caminos sonoros. En medio del vaivén post punk y garageros, «Ser el mundo» es el dedo que revuelve la herida con esos versos de «¿Cómo fue que dejaste de sentirme cerca? ¿Cómo fue?». Y al mismo tiempo es inevitable no querer cantarla a los cuatro vientos.

    Te tengo al lado – Luis Angelero
    Una de las muchas gracias de «Lejos», el primer disco solista de Luis Angelero, es que cada escucha puede dejar, como saldo, una canción favorita distinta. La más estable en esa posición de, digamos, privilegio, suele ser «Te tengo al lado», pero todo su encanto funciona mejor si viene seguido de «Preguntas», un tema lleno de detalles de producción y con un estribillo encantador que sintetiza muy bien la búsqueda solista de Angelero.

    A flote – Lucía Severino
    «Esta es una canción para decirte lo que no puedo, lo que se resiste a salir a flote», dice Lucía Severino en los primeros versos confesionales de este eslabón del segundo capítulo de «Una», un disco -valga la redundancia- editado en capítulos. La letra persigue un objetivo transformador y eso se refleja en la música, que pasa de la intimidad que dan apenas unas cuerdas a un sonido pop rock de banda completa que seguro funciona muy bien en vivo.

    La canción que hay que escuchar – Diego González
    Emparentada emocionalmente con «A flote», una de las joyas del «Días de fuego y fantasmas» de Diego González es una meta-canción. Los arreglos beatle, llenos de luz, respaldan este mensaje de amor a esas canciones a las que volvemos una y otra vez en busca de refugio, ya sea para compartir la felicidad, para encontrar compañía o para dejar salir todo el dolor. La música es eso, nada más. Nada menos.

    Una contigo – Camila Sapin ft. Alfonsina
    La forma en la que se entrelazan las personalísimas voces de Camila Sapin y Alfonsina es tan atractiva como la manera en que se encabalgan los versos del estribillo, que se prende con facilidad a primera escucha. La canción pop, sensual y mística, va sobre el amor a conciencia y es de esas que quedan en el aire cuando el día se apaga. Es la gran protagonista del primer disco solista de Camila, que por fin llegó.

    Generación espontánea – Rodra
    Es la casa de un par de mis versos favoritos no solo del año, sino de la música uruguaya del último tiempo: «¿Y la poesía dónde está? ¿Te la llevaste también? Solo veo imágenes recortadas». Toda la fuerza de Rodra queda capturada en ese mínimo espacio que hace parte de una canción que es muchas canciones a la vez. «Generación espontánea» tiene amargura, épica, experimento, encuentro, honestidad y una batería que es parte fundamental de este viaje que propone.

    Yira – Muñe Cach
    El himno de turno de “Baraja” -el tema puede cambiar con cada escucha y estado de ánimo- está hecho de imágenes que se deforman entre luces de neón que han perdido la fuerza. Sacada de los bajos de alguna ciudad que seguramente se ve bien y huele mal, en esta pieza Muñe lanza dagas disfrazadas de simpleza pop. ¿Cómo resistirse a eso de “el flaco movimiento de la muerte” o “lo que nos sostuvo fue la herida”?

    Escombro – Mínima
    El año musical uruguayo puede tener dos grandes himnos de lectura feminista, bien distintos y complementarios: “Lanza”, de Bárbara Jorcin, y este de Mínima, que hace su revolución con un riff penetrante y una letra que cuestiona la cárcel de las maneras, las estructuras opresoras y la construcción social toda. “No se trata de borrar y olvidar lo aprendido, sino de repensarse”, dispara. Fundamental.

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