La legendaria banda comandada por el tridente Parodi-Peluffo-Rambao se presentó el pasado sábado 5 en Sitio (Parque Roosevelt) con un gran show en el que recorrió buena parte de sus clásicos, rescató canciones ausentes de su repertorio durante varios años y presentó en sociedad tres temas de su reciente álbum, el muy buen Nido de Espinas.
Por Liber Aicardi
Foto: Paul HernándezTras una intro bluesera, “Te llevo en el sentimiento” fue la elegida para el arranque, seguida de dos clásicos de los primeros años: “Condenado el corazón” y “No te puedo matar”, como para arrancar bien arriba en cuanto a energía. “Perdiendo el trabajo” y “El diablo” —ambas de Mientras (2001)— fueron las primeras señales de que no iba a ser una noche más en cuanto al set. Después de la ya clásica dupla “Ojos” y “El tercer deseo”, llegarían otros dos “rescates” del enorme baúl de composiciones que Buitres ha construido a lo largo de casi cuatro décadas: “Se ha perdido una mujer”, de Rantifusa (1998) —una de las cumbres creativas del grupo—, y “13 palabras”, de El amor te ha hecho idiota (1996). Dos canciones con ausencia en vivo de larga data y que, junto a las mencionadas anteriormente, impregnaron de un necesario aire de renovación al repertorio habitual de la banda. Previo a una pausa de 15 minutos, llegó “Avril” en la voz de Parodi, otra versión que se ha reiterado en los últimos tiempos.
La segunda parte del set vino de la mano de nuevas canciones y de un personaje gatuno que se avizora como leitmotiv en futuras presentaciones —al menos en esta nueva etapa que abre el disco Nido de Espinas. “Gata de Gorgos”, “Los conjuros” y “La imagen” fueron las elegidas del flamate álbum para debutar ante un gran público y no defraudaron. Luego, el último tramo vendría con las infalibles “La oportunidad”, “A cartas vistas”, “Carretera perdida”, “Soy del montón”, “Ojos rojos” y el himno autorreferencial “Buitres”. Pero había más: los bises llegaron con “La primera vez”, “Cadillac solitario”, “Besos” y —tal como al cierre de la primera parte— con un tema original de Los Estómagos. “Frío oscuro” le puso el punto final a una noche que dejó una evidente sensación de satisfacción en los rostros de los presentes —sobre y debajo del escenario— en la también fría y oscura noche del Parque Roosevelt.
Hablar del rendimiento en vivo de una banda de la talla y trayectoria de Buitres, así como de su conexión con el público, es redundar sobre algo que no es novedad, pero no por ello deja de ser cierto. También, en los últimos años la banda también ha dado un salto en cuanto a una propuesta integral, con los visuales ganando protagonismo a lo largo de todo el show. Otro aspecto a destacar es la gran puesta lumínica, que también contribuyó a que la banda y el repertorio lucieran aún más.
Este recital, y las escuchas inmersivas que tienen lugar en el Planetario, sin dudas auguran un gran show de presentación del nuevo álbum, todavía sin fecha anunciada. Lo hecho por la banda en lo que va del año eleva su propia vara y deja buenas expectativas sobre lo que puede venir. Algo que, a estas alturas de su carrera, habla mucho de su presente, pero también del futuro.
Foto: Paul Hernández