Galería: P.I.L. – This Is Not the Last Tour

A diez años de su primer aterrizaje en tierras uruguayas —en aquella oportunidad en La Trastienda MVD— Jhonn Lydon regresó al frente de sus Public Image Ltd. para dar una gran show, esta vez en Sala Del Museo del Carnaval, inaugurando el tramo sudamericano de su This Is Not the Last Tour el pasado martes 7.

Desde el inicio del show, con “Home”, y durante algo más de 1 hora y 40 minutos, Lydon, de 70 años, se mostró en muy buena forma escénica y, especialmente, vocal. Sostenido por una gran banda, compuesta por Lu Edmonds (guitarra, secuencias), Scott Firth (bajo, teclados) y Mark Foster (batería) —probablemente el de mayor destaque en su instrumento— el ícono del punk, y uno de los showmen más influyentes de la generación X, revalidó la solvencia de un proyecto que le brindó la permanencia, tras la separación de los Sex Pistols.

Quince minutos pasadas las 9 de una inhóspita noche montevideana, de camisa blanca, pantalón y saco color negro de talle XXXL emergió la figura del provocador irreverente, carismático, ácido, polémico, icónico y contradictorio —sí, todo eso junto— Jhon Lydon para arrancar aplausos y comenzar a desplegar su muestrario de morisquetas varias que amplifican su interpretación. El trayecto musical estuvo salpicado básicamente por las primeras dos décadas de la banda, con temas que en su medida podríamos considerar clásicos como “This Is Not a Love Song”, “Poptones”, “Public Image” y la más celebrada de la noche, una extendida versión de “Rise” con un público —en su amplia mayoría plus 40— coreando fervorosamente “anger is an energy” a modo de mantra pospunk.

Tempos hipnóticos, con varios momentos bailables, por momentos atmosféricos, y un frontman como pocos en la historia de la cultura pop, transportaron a la concurrencia a una dimensión en la que las fanfarronerías aniquiladoras de Trump eran sólo un mal chiste. Curiosamente, el responsable de guiarnos en ese viaje paralelo es uno de sus confesos votantes (¿contradictorio dijimos?).

A lo largo del show, Lydon se mostró amigable y hasta simpático, lejos de aquel “Juanito Podrido” que desafiaba la moral y las buenas costumbres de la Gran Bretaña setentera. De ello queda la música, el oficio de entertainer, las letras ácidas y un show impensado en nuestro país algunas décadas atrás. P.I.L. volvió y demostró que a pesar de los años, aunque la ira ya no sea el combustible, el pulso artístico sigue intacto.

Texto: Liber Aicardi
Fotos: Paul Hernández