Cosquín Rock Uruguay 2026: la consagración definitiva y la conquista de un nuevo territorio

Pasó la sexta edición del festival Cosquín Rock, ya convertido en clásico, y esta vez la locación fue la Rambla de Punta Carretas, donde parece haber encontrado su lugar definitivo tras iniciar su desembarco en nuestras tierras en el Pque. Roosevelt —allá por 2018— y tomar la Rural del Prado por algunos años. La diversidad de propuestas que ha caracterizado al festival no fue la excepción el pasado domingo. Tuvimos rock, murga, candombe, trap, pop y todas las combinaciones posibles, llegando incluso hasta el cierre oficial a cargo de DJ Sanata.

Por Liber Aicardi

Emmanuel Horvilleur de Illya Kuryaki & The Valderramas
La argentina Manu Martínez fue la encargada de abrir la soleada tarde montevideana en el escenario Pilsen —ubicado de espaldas al Río de la Plata— y Miel fue la primera artista uruguaya en presentarse para dar paso a la inauguración de uno de los dos escenarios principales a cargo de Camila Ferrari, artista con un potencial que aún no se ha visto reflejado en el público. El otro escenario principal lo abrió Malapraxxis. La Santa mostró un sólido set dando inicio así a una seguidilla de muy buenos shows en el mencionado escenario: el dúo argentino Camionero fue contundente y una de las propuestas a seguir, Kapanga apeló a su repertorio clásico en el año en el que celebran tres décadas de trayectoria y Koino Yokan mostró buenas composiciones pop. Luego llegó la reina del rock uruguayo de la actualidad junto a su corte para dar uno de los mejores shows de su intensa carrera: hablamos de Flor Sakeo, la elegida para salvar la distorsión en nuestro país. Otra Florencia —esta vez de apellido Núñez— confirmó su gran momento echando mano a buena parte de lo mejor de su repertorio cuando ya anochecía en la ciudad. Hermoso show.

Mientras Agarrate Catalina colmaba de invitados el escenario pequeño con Julieta Rada, Reytoro, Trotsky Vengarán, Christian Cary y los hermanos Andersen —de El Plan de la Mariposa— entre otros, los Tussiwarriors llegaron con su trap e irreverencia el escenario Pilsen por donde más tarde pasaron Milongas Extremas, Louta y Trotsky a puro punk rock. Más temprano la Rueda de Candombe demostró porqué se ha convertido en el fenómeno popular que reúne multitudes cada lunes en Plaza España.

En los escenarios principales —Antel 1 y 2— Julieta Rada aportó su toque de candombe-pop con clase y virtuosismo vocal y de su banda. Abuela Coca “al rayo del sol” aportó el primer gran agite a un año de su reunión también en el Cosquín, conquistando nuevas generaciones que disfrutan de su “tuco”. Le siguió El Kuelgue, y la tarde volvió a tomar fuerza con La Vela Puerca. Contó con Wos de invitado para tirar unas rimas en “Zafar”. Si hay una banda local que no falla nunca —aunque Teysera lleve sus cuerdas al borde— es La Vela: repertorio clásico y poderoso terminaron con los últimos rayos solares de la jornada.

Flor Sakeo
El trapero Ysy-A dio paso a otro clásico festivalero como son los argentinos Divididos —otros que no fallan nunca— demostrando la importancia de la guitarra en un festival de rock y aledaños. Wos también aportó a su manera con actitud y energía, destacándose entre lo más celebrado de la noche junto Ciro y Los Persas. La banda liderada por Ciro Martínez también jugó sobre seguro con un público entregadísimo a su repertorio “persa” y “piojoso”.

Pasadas las 23:00 h Ilya Kuryaki & The Valderramas pagó con intereses la ausencia de varios años en escenarios uruguayos con un show impecable, lleno de funk, rap y una interpretación de “Remisero” que quedará en el recuerdo. El cierre de los escenarios “grandes” estuvo en manos de El Plan de la Mariposa, banda que en las últimas ediciones se ha ido consolidando en nuestro país.

En cuanto al nuevo territorio conquistado por el festival —de mayor capacidad—, queda claro que en futuras ediciones serán necesarios algunos ajustes, principalmente en cuanto a plaza de comidas, sanitarios y zonas de hidratación, algo acorde al volumen de público que superó las 30.000 personas. Quizás haya sido esta la única pata chueca de esta edición, pero este análisis, será tarea de la producción. En cuanto a todo los demás —y la palabra todo queda corta— fue otro gran éxito, ubicándose como el festival más importante de la década en Uruguay.
Sebastián «Cebolla» Cebreiro (La Vela Puerca) junto a El Plan de la Mariposa
Fotos: Paul Hernández
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